María Esther Piccioni
22 de junio de 1936 / 9 de enero de 2026

Nació en Chacras en 1936. Este 9 de enero nos dejó.
La Gringa, hija de Don Dino y de María Clorinda, se casó con el Laro, y tuvieron dos hijos: Miguel y Nanni, más dos nietos: Bianca y Franco.
Su vida transcurrió en la antigua casona de la calle Pueyrredón, junto al vivero de su marido. Supo ganarse el cariño y respeto de todos. Un ser querible, alegre. Apasionada de las plantas, siempre tuvo sus propios helechos. Antes de casarse ya tenía plantas gigantes. Por aquellos tiempos fue Reina de la Vendimia por Chacras.
Generosa con los abuelos y los niños, a quienes siempre ofrecía golosinas, simpático pretexto para también disfrutarlas ella.
Vivirá en nuestros corazones en la Paz del Señor.
Familia Feliziani Piccioni
Partida de Silvano Savoy
Es domingo. Es enero 4 de un nuevo año. Es 2026.
Silvano Savoy ya no está entre nosotros. Partió hace muy poco tiempo cargando sus noventa y tres años terrenos.
Para los viejos habitantes de Chacras de Coria, Silvano fue el mágico vecino comprometido con las necesidades básicas del pueblo, muchas resueltas en una Unión Vecinal impecablemente constituida sobre las bases de la solidaridad y de una conducción luchadora, alimento siempre de una gigantesca ilusión por la creación de escuelas en el lugar.
La existencia de mesas de juego fuerte alrededor de la plaza provocaba en su espíritu una fobia incendiaria que solo podía aplacar configurando y organizando la creación de escuelas. Creyó siempre que la ignorancia podía combatirse desde la escuela envolviéndola, vistiéndola de los valores básicos del trabajo, el respeto, el amor al otro.
Así fueron naciendo las escuelas una a una. Primero la nocturna primaria, luego la secundaria nocturna y vespertina después.
Creyó siempre en el poder docente democratizador y en el poder del deporte en las escuelas, alejando a los jóvenes de la atracción de la droga.
Cada escuela que se abre, repetía, es una cárcel que se cierra.
Nos organizó a los vecinos para peticionar la instalación de necesidades básicas no satisfechas como la instalación del gas, del agua corriente en lugares en que no había llegado y el reclamo permanente de las cloacas, logradas solo en algunos puntos.
Era carpintero y ebanista fino… Su presencia nos traía el aroma del roble, del cedro, del algarrobo. Su tiempo personal fuera del trabajo quedó siempre comprometido con el empuje descomunal que dio a la Unión Vecinal predicando que La unión hace la fuerza.
Le debemos también el optimismo y la inquebrantable lucha que demandan los intereses colectivos del BIEN cuando se ama el lugar donde se vive.
Su perfil de hacedor invencible ha marcado una franja ancha generacional que aun vive y que es depositaria de un tesoro de esperanza humana en tiempos “revueltos” como los actuales.
Onelia Cobos
Ramón Leiva
La familia Leiva despide con profundo dolor a Ramón Leiva.
Queda en todos nosotros la huella de haberte conocido y que seas un pilar en la familia.
Una parte de nuestro corazón se va contigo.


