Cruzar la Cordillera a pie o a caballo es una increíble experiencia, a la que varios vecinos del pueblo se le han animado. Hace unos años contamos de la aventura del Quirquincho –el gomero del pueblo- y su cruce a caballo. Más tarde, fueron los hermanos Gallar, nuestros colaboradores Gabriel y Javier. Hoy lo cuenta en primera persona, el doctor Alejandro Pérez Hualde, presidente de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, quien fue parte de la expedición recientemente organizada por el Club Andino de Tunnuyán.
O sea que no sólo el vicepresidente Julio Cobos emprende semejantes aventuras. En nuestro pueblo también tenemos funcionarios y vecinos audaces.
Participé del 18vo. “Cruce de Los Andes por Piuquenes”
Por Alejandro Pérez Hualde

Partimos el domingo 23 de enero bajo la dirección de la presidente del Club, Thelma del Carpio, y de su presidente honorario Don “Henry” Ramonda. Esa noche hicimos campamento de aclimatación en Las Yaretas que es un real –un sitio de campamento resguardado con piedras o pircas- que se ubica a unos kilómetros más arriba de El Manzano, pasando el puesto de Gendarmería «Portinari» (donde hicimos los trámites de Migraciones) y superando «Confluencia» y el Refugio «Caravelli».
Conformamos el grupo mujeres y hombres, jóvenes, adultos y un par de adolecentes de diez y doce años, profesionales, docentes, trabajadores, amas de casa. Un grupo muy cohesionado y muy solidario gracias a la experimentada conducción y liderazgo del amigo “Henry”, sus hijos y hasta un nieto que integraron el equipo de 22 miembros. Se sumó por su cuenta un grupo de cuatro integrantes de Gendarmería Nacional que compartieron nuestra camaradería durante el trayecto.
El lunes 24 de enero partimos los dieciséis caminantes y seis jinetes, en caballos expertos contratados por el Club, hacia el «Portillo Argentino» asistidos por excelentes arrieros dirigidos por el amigo «Mingo». Al final de la mañana sorteamos el Portillo y, luego de un descenso muy pronunciado, con esfuerzo arribamos al atardecer al refugio «El Real de la Cruz» perteneciente al Ejército Argentino, frente al río Tunuyán superior, construido en 1943. Toda la travesía se hizo en permanente acompañamiento de tal modo de arribar conjuntamente todos los integrantes de la expedición tanto a los cruces de ríos y arroyos como a los descansos en el camino.
Allí encontramos no sólo lugar cómodo para descansar sino también donde alimentar a los caballos y realizar la reunión de todos los participantes alrededor de la mesa. Compartimos allí momentos extraordinarios gracias a esa hermandad que provoca la cordillera en sus aventureros y también a la guitarra y al canto del destacado folclorista chileno «Willy» Bascuñán quien integró la expedición. Las canciones que interpretó generosamente –sin hacerse rogar jamás-, tanto de su autoría (que han sido interpretadas en nuestro país por cantantes de la talla de Hernán Figueroa Reyes, -su amigo- César Isella, Pocho Sosa, y otros), como también obras de nuestro cancionero popular mendocino, en ese lugar adquirieron un significado muy especial y fueron un verdadero privilegio. El “Chano”, uno de los arrieros, transportó con cuidado la guitarra sobre su espalda durante todo el trayecto y así nos garantizó la música.
Todo el día martes 25 fue de descanso y aclimatación; en la mañana caminamos hasta la laguna de “Los patos”, que se encuentra a un par de horas de marcha junto al río. Pudimos observar la cara sur del Tupungato y el formidable glaciar del volcán “San Juan”.
El miércoles 26 muy temprano se llevó a cabo el tramo de ascenso sostenido hasta el “Real de las Ovejas” (aprox. 3600 msnm), bordeando en todo momento el río “Palomares”, pasando por el “Paso Hondo”, detrás del cerro llamado también “Palomares”; muy cerca del imponente “Marmolejo”. Nos detuvimos brevemente en el lugar donde ocurrió la tragedia, en homenaje a los recordados “diecisiete arrieros”, que ha dado motivo a importantes obras en nuestro cancionero cuyano.
Hicimos noche, pasamos una breve tormenta de penetrante garrotillo, para iniciar el jueves 27 nuestro tramo final. A mediodía llegamos al “Portillo Piuquenes”, donde se encuentra “el fierro” que es el nombre con el que se conoce al hito que marca el límite de nuestro país con Chile a los aprox. 4500 msnm. Con fuerte viento nos tomamos las fotos obligadas, en un clima de mucha emoción, sobre todo en quienes completaron ese esfuerzo caminando la totalidad del trayecto y en quienes lo hacíamos por primera vez. Quienes lo hicimos a caballo debimos desprendernos allí de los animales para su regreso a El Manzano y continuamos el tramo final caminando.
Allí nos despedimos de los cuatro integrantes de Gendarmería Nacional, un oficial y tres suboficiales –uno de ellos mujer-, que nos acompañaron caminando desde “Portinari” hasta el límite obteniendo así –según manifestaron- un logro sin precedentes en esa Fuerza.
Luego de un abrupto descenso de aproximadamente tres horas de marcha, la travesía terminó con el cruce del río “Plomo” al llegar a la “Fosa del Yeso” que es el límite físico hasta donde es posible el tránsito de vehículos especiales desde el lado chileno.

Recepción oficial
Allí nos esperaba, como todos los años, una comitiva oficial encabezada por el Alcalde de San José de Maipo, don Luis Pezoa, algunos de sus concejales, y demás funcionarios, algunos de ellos nacionales, que nos recibieron con gran entusiasmo en un acto formal en que cantamos emocionados nuestros Himnos Nacionales respectivos. La recepción oficial se debe a que el organizado por el Andino Club Tunuyán es el único cruce de carácter público institucional que une nuestra provincia con San José de Maipo.
Compartimos un almuerzo y luego nos transportaron en vehículos hasta la escuela albergue del pueblito de San Gabriel donde nos alojamos. El viernes transcurrió en descanso, con un almuerzo en el cajón del río “Maipo” y una cena oficial invitada por el señor Alcalde luego de una presentación artística de gran calidad en homenaje a Violeta Parra.
Finalmente, el sábado 29 retornamos por la vía carretera tradicional a nuestra provincia pensando ya en, tal vez, repetir la hermosa experiencia en el 19no cruce el año que viene; los amigos del Club Tunuyán ya están trabajando para eso.
Transmito mi profundo agradecimiento al Club Tunuyán, a los amigos con quienes compartimos el desafío, por haberme permitido participar de una experiencia de tan fuerte contenido espiritual como es la del esfuerzo, la hermandad y el desafío que sólo nuestra montaña en su máxima plenitud cordillerana puede provocar.


