Posada El Encuentro
Por Onelia Cobos
Nada hace sospechar el encantamiento de altura que nos recibirá cuando un portón se abre y un abrazo espacial nos envuelve.
Tal vez porque está situada en calle Capitán Candelaria, calle perpendicular a Mitre, lugar que comparte el misterio de un fundo enclavado conservando la presencia presentida de una figura de barba copiosa, de silencios interminables, la del grabador Victor Delhez
La altura de la construcción se vuelve presencia imponente comulgando con la amplitud horizontal del lobby.
Los materiales rústicos despliegan su áspera belleza en piedras, ladrillones, maderas, cerámicas, cañas, hormigón liso, en algunos pisos.
La solidez de la construcción crea la sensación de estar con un vigía protector.
Las texturas rugosas dibujan en los muros extensiones monocromáticas.
Saliendo del lobby a un patio abierto, una cisterna sostiene una cascada de piedra donde el agua canta, al deslizarse, y nos recuerda que estamos en un oasis regado por acequias con agua que corre desde el pedemonte.
Trasponiendo el lobby, a su derecha, los cuartos de descanso se alinean en una mendocina galeria o corredor, enfrentando un espacio verde señalizado lateralmente por una acequia techada con canto rodado y laterales de pastos lugareños.
La serenidad invitadora de la Posada refleja la personalidad del arquitecto comprometido estéticamente con aires precolombinos.
Trapezoidales ventanas y portales evocan el mundo inca.
Un piso de piedra rústica dibuja un sol también precolombino muy cerca de la cisterna-cascada sobre el que puede apoyar una mesa y sillas de exteriores para degustar un malbec o socializar con la luna en las cálidas noches del nuevo Chacras.
El lobby crea emociones. Movimiento y profundidad parecen envolver sillones y mesas ratonas dispersas en la descollante amplitud del lugar, regalando la cordialidad de una carpintería casera diseñada por el dueño de casa y sus hijos.
La pintura original de la dueña de casa completa el proyecto de clara estirpe familiar.
Descubrimos una boca de entrada hacia el sótano de la cava siguiendo una lúdica escalera en tirabuzón.
Al descender pisamos un singular piso de granza fina que al ser mojado controla la indispensable humedad del medio ambiente.
Las botellas descansan apiladas en la carpintería casera madurando los vinos sin prisa.
Una luz oblicua se desliza en tobogán por el hueco sin alcanzar a perturbar la penumbra del descanso.
El lenguaje transmitido al espacio en la Posada invita al sosiego, al silencio pero sobre todo al Encuentro de seres que aún no se conocen y que están destinados a hacerlo.
Este designio parece emanar del símbolo maya que preside el lugar: el ícono maya del encuentro.
Hay un aspecto oculto en el lugar que está señalado por el sitio mismo de la construcción. Nos referimos al emplazamiento de la construcción en el casco chacrense. Todo parece invitar a la magia del encuentro de los elegidos.
Habla el arquitecto
El objetivo era construir un pequeño hotel donde se pueda desarrollar un lugar con fuerte impronta de arquitectura y técnicas constructivas históricas tradicionales de Mendoza y pueblos originarios de Latinoamérica. Así, resulta un proyecto de carácter historicista, destinado al conocimiento del turista visitante.
Se decidió hacerlo en Chacras de Coria al darse las condiciones necesarias en un lote en calle Capitán Candelaria, zona estanca en calle sin salida, a solo tres cuadras del centro. El tipo de terreno, de casi 100 mts se largo, desarrolla la planta neo-italiana del proyecto extendido en una planta.
Se armo “lo construible” en torno a patios jardines, el primero con plantas xerófilas, conectados por una galería o “corredor”, uniendo los salones del frente, estar y comedor con las habitaciones y, para la segunda etapa, la zona de piscina, quincho, parrilla, horno, mini-gimnasio y masajes, con frutales y huerto. Queda bajo tierra la cava de vinos seleccionados.
La presencia del agua, y su música, símbolo vital del oasis, está presente reafirmado el carácter regional y ecológico de la obra, además con aprovechamiento de energía solar.
El nombre “El Encuentro en Chacras de Coria” hace referencia a la búsqueda de lazos humanos personales e interpersonales en un ambiente adecuado y especialmente diseñado para concretarlos.
En el lobby-estar de 120 m2 mas los 50 m2 del comedor, la presencia del ladrillón visto intertrabado con cámara de aire, piedra, pórticos, rollizos de madera canteada, caña y pisos alisados de cemento con guardas, se contraponen con una estructura pura de hormigón con arcos que completan el sustento del gran techo. El resto del proyecto guarda ese mismo tópico.
La temática de la posada es el relax, el encuentro, el goce del conocimiento del vino y la cultura.
Habrá exposiciones de obras de arte y expresiones de artistas y personalidades zonales, dando vivencia directa al espíritu y a la sabiduría de Chacras de Coria.
En su primera etapa el proyecto cuenta con seis habitaciones standard dobles o triples y una suite. Todos los ambientes con vista al jardín y fuente de agua, aire acondicionado y sistema de ventilación cruzada natural que aprovecha el clima zonal./Carlos Berlín

