viernes, abril 17, 2026
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Javier Rodríguez: De Salta a Mendoza, de Mendoza al mundo

El músico norteño radicado en nuestro pueblo cuenta su décima gira al viejo continente y vuelve a su oeste con muchos proyectos por delante. Con ustedes, Javier Rodríguez.

Por Andrea Calderón

Casi como un presagio, Javier Rodríguez pisó Europa por primera vez en 1997. Fue de la mano del pianista y compositor mayúsculo Ariel Ramírez, difusor de la cultura tradicional y creador de la Misa Criolla, entre tantas obras que lo volvieron figura ineludible de la música argentina. En Amsterdam lo recibió entonces la soberbia del Het Concert Gebouw, una de las mejores salas de concierto del mundo, además de un público despreocupado por las barreras idiomáticas. Casi como un presagio… porque desde 2001 Javier giró ya diez veces por el viejo continente y planea una nueva vuelta a mediados de noviembre.

Nació en Tartagal, Salta. A los ocho años se inició en clases de guitarra, teoría y solfeo; a los 12 dejó boquiabierto por primera vez al público con un concierto en el Auditorio de Bienestar Social en San Salvador de Jujuy; a los 16 llegó a Mendoza siguiendo las rotaciones de su padre, quien fuera topógrafo en YPF. Cuenta la historia y afirman los hechos que en el Luna Park de Buenos Aires cantó junto a Pepito Cibrian Campoy, que en el Ópera de esa ciudad fue parte de Los Miserables, que Ariel Ramírez lo convocó como cantante solista de todas sus obras y que el cuarteto vocal Opus Cuatro lo invitó a girar dentro y fuera del país.

“Decidí quedarme en Mendoza para no someter a mi familia e hijos a vivir lejos de sus afectos inmediatos. En todo caso, el sacrificio lo hago yo cuando viajo y me alejo de ellos, extrañando y extrañando, pero con la compensación de las satisfacciones que me da esta profesión hermosa y difícil, sobre todo en nuestra provincia”, dice este talento residente en Vistalba que siente a Chacras de Coria su verdadero pueblo, ese en el que el saludo jamás se mezquina y las compras se vuelven una delicia cotidiana.

Los recorridos de Javier Rodríguez por la música conforman una lista interminable de logros en los que sobresale una voz potente y exquisita que rescata las raíces folclóricas y populares de nuestra geografía, pero que también descubre composiciones de su autoría. Eso sí, nada de influencias familiares, al niño salteño se le ocurrió prematuramente que lo suyo era el canto libre por las cuerdas de su guitarra y así fue como Mariano Mores, Mercedes Sosa, Lito Vitale o Mora Godoy lo convocaron atraídos por su talento versátil de zamba, gato, tango o chacarera.

Por Europa

Lo cierto es que hace dos meses Rodríguez realizó su décima gira por Europa junto a los músicos de CHEnsamble Argentino Daniel Morcos, Fernando “Fana” Martínez y el artista invitado Álvaro Pinto Lyon. Fueron 16 conciertos en un mes y a sala llena por ciudades como Amsterdam, La Haya, Noordhorn o Praga que culminaron en Guaymallén ante un público de 20.000 personas. “Todos tocamos, y muy bien, diferentes instrumentos, lo que nos permite rotar su ejecución y darle un carácter dinámico y distintos a los conciertos”, cuenta.

Para la aventura por el viejo continente alquilaron una Van y sortearon las inclemencias del tiempo en más de 4.000 kilómetros de recorrido: “Siempre me ha ido muy bien en cada gira. Quizás lo que más diferenció a esta última fue el prejuicio de la crisis económica. Sin embargo, y para sorpresa de mi productor, mi manager y nosotros mismos, las entradas se vendieron todas con antelación, de manera que llegábamos a los lugares y estaba todo lleno, así que te imaginarás la felicidad de todos”.

-¿Cómo reacciona el público a pesar de las diferencias del idioma?

– Me gusta mirar y observar a la gente mientras canto, y la barrera idiomática es superada con la magia de la música; me ha llamado mucho la atención la gente con los ojos cerrados, disfrutando de las melodías o con los ojos abiertos, mirando la forma o el sonido de un charango, el del bombo, la forma de nuestros rasguidos con los ritmos de raíz folklórica. Trato de conectarme en cada nota o frase musical: el público lo devuelve con sonrisas y aplausos y el productor con más conciertos para la próxima gira (ríe).

-¿Planean una próxima gira? ¿Cuáles son los planes para este año?

Efectivamente, este año regresaremos con diez conciertos asegurados y en otro circuito artístico. En principio será en Holanda, pero estamos conversando con otros agentes y productores de Inglaterra, Alemania, República Checa, Eslovakia, Eslovenia y España. Lo complicado son los tiempos, las distancias y lo que implica coordinar todo eso. La cantidad de presentaciones puede ser mayor, pero la crisis sigue, no quiero ilusionarme mucho, aunque estamos trabajando. Mis planes para 2013 son retomar con fuerza la actividad del Coro de la Municipalidad de Guaymallén, que dirijo desde el 2010; producir un musical, grabar un par de CDs, viajar cantando por algunas ciudades de Argentina y Chile, volver a Perú y Ecuador, y la gira final por Europa. Lo que más anhelo es poder trabajar más en Mendoza, con calidad, seguridad, sin tanta franela y con más certeza de un “sí” o un “no” para que no te hagan llamar una y otra vez durante meses y a último momento te enteres por la publicidad de que no estás…

-¿Cuesta proyectarse a nivel internacional?

-Todo cuesta. Siempre. Hay que saber y tratar de aprovechar la oportunidad cuando aparece en nuestro camino. Es lo que estuve haciendo desde mi primera vez en Europa. El comportamiento personal -primero- y el profesional me ayudaron a volver siempre a cada lugar del mundo que pisé, aunque debo reconocer que no he repetido Israel, difícil pero no imposible…

-¿Cómo ves el panorama musical en la provincia?

– Veo mucha movida artística en la provincia, sobre todo en el Gran Mendoza y me alegra de que así sea por la actividad misma. Por ahí son las mismas, muchas y muy buenas, la mayoría bancadas por el Estado. Es ahí donde la producción privada se ve en «baja», considerando que no maneja los mismos fondos económicos que el Estado y que entonces se hace difícil proponer y atraer público. Para mí el mayor desafío de un artista mendocino y en Mendoza es atraer al público y que pague lo que corresponda, en proporción con la calidad del espectáculo y la trayectoria de los artistas.

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