Vendimia de la palabra
Con los músicos en vivo, tal vez lo mejor de la fiesta, se realizó la primera Vendimia de la nueva gestión municipal, en el predio del ex ferrocarril de calle Azcuénaga, otra innovación. Tres días de festejos.
Por Gabriel Gallar
Si existe un festejo popular que tenga el éxito asegurado en nuestra provincia es, sin dudas, la Fiesta de la Vendimia.
Salvo por algún severo accidente meteorológico, la masiva concurrencia del público se da por descontada. Ningún otro evento convoca a todos los sectores sociales por igual. Jóvenes, niños, ancianos, familias completas, constituyen el inclaudicable público que año tras año reiteran el ritual vendimial.
Esto lo saben bien los “hacedores” de las fiestas. También los actores -músicos, bailarines, figurantes, cantantes, animadores, etc.- Y, obviamente, también lo saben los políticos para quienes es una magnífica oportunidad de “estar y compartir la fiesta con su pueblo”.
Las fiestas departamentales son particularmente interesantes. Tal vez porque, a diferencia de la Nacional, no se repiten y no se cobra entrada. Es un evento único. Todos los aciertos y todas las fallas sólo se podrán apreciar una sola vez.
Este año, las autoridades del municipio decidieron cambiar el sitio para el gran festejo. Se venían realizando o bien en el predio de Feriagro o en el polideportivo municipal. Esta vez se inauguró como escenario el predio del ex ferrocarril en calle Azcuénaga, “con la idea de separar conceptualmente la Vendimia de lo que significa la fiesta tradicionalista de Feriagro, además de revalorizar un espacio que hasta hace poco era un basural” dijo en su momento a Correveidile el intendente Carlos López Puelles. La duda surge porque el espacio de Feriagro fue concesionado por el intendente anterior, Omar Parisi, por diez años, “pero existe una cláusula que permite el uso al municipio”, aclaró, a su vez, el presidente del Concejo Deliberante, Eduardo Pérez, y agregó “lo que queremos es darle una nueva impronta a la Fiesta de Vendimia”.
Como decíamos, no importa en dónde, la gente quiere estar presente en la fiesta. Y así fue: cerca de 15.000 personas se hicieron partícipes del festejo.
“Vendimia de la palabra” fue el guión que interpretaron los más de doscientos artistas sobre el escenario, dirigidos por el experimentado Pedro Marabini y coordinados por nuestros conocidos Beto Dicésare y Hernán Cruz.
El argumento tuvo como eje las “palabras” compartidas entre un tomero y su esposa.
Como parece inevitable en toda fiesta vendimial, se hizo
referencia al duro trabajo de la tierra, a los inmigrantes, la felicidad de la cosecha, la tristeza por el granizo que destruye un año de esfuerzos, a las plegarias esperanzadas a la Patrona de los Viñedos, y por fin al vino nuevo…
La tecnología estuvo presente y ayudó. Una pantalla LED, en forma de semicírculo acompañó con bellas imágenes el desarrollo argumental.
Es importante destacar la casi impecable actuación de los músicos que actuaron en vivo animando cada cuadro. Lo mismo vale para la coordinación entre número y número que no presentó baches ni desacoples. Para aplaudir.
Un merecido homenaje se tributó al Pintor Fernando Fader, lujanino por adopción, que fue muy bien acogido por el público.
El espectáculo culminó con un mix ente malambo y Marcha de San Lorenzo con los asistentes de pie y aplaudiendo.
Así llega el momento más esperado de la concurrencia: la elección de la nueva soberana de Luján de Cuyo. Las barras se hacen sentir. Suenas bombos, pitos y hasta alguna trompeta. El escrutinio definitivo consagra a la bella Ornella Turello, representante de Vistalba, con 42 votos y como virreina a Mariel Martín Ivars, de Mayor Drummond con 37.
El cielo se ilumina con un magnífico concierto de fuegos de artificio que nos indica que la fiesta llegó al final.
APOSTILLAS
Muriel del Barco, reina de Luján 2008, debutó como locutora y animadora del festejo. Seguramente en las próximas presentaciones se irá afianzando en su nuevo rol de comunicadora.
Fue una pena que, por fallas en el sonido, se desluciera el inicio del espectáculo con el bello tema de Tilín Orozco –quien también fue parte de los músicos en vivo- “Celador de sueños”.
Los locutores-animadores aprovecharon cada bache en la locución para promocionar la presentación -la noche siguiente- de la banda Calle 13, con entrada libre y gratuita. ¿Hacía falta esta propaganda sabiendo que el espectáculo sería un éxito? ¿O tal vez fue para acallar algunas críticas por esa contratación?
Lo mejor de la noche: los músicos interpretando la música en vivo. Además del director y cantante Claudio Brachetta –quien se lució arengando desde el gran bombo-, pasaron por allí el duo Orozco-Barrientos, los hermanos Matías y Gonzalo Gorordo en batería y percusión respectivamente, Leo Mut en bajo, Pablo Cafici en teclado, las guitarras de Federico Chavero y Gabriel Orozco, Javier Rodríguez y Carlos Méndez –quien también fue uno de los relatores- en guitarra y voz, las voces de Mariela Contreras, Facundo Navarro, Paula Nader, la soprano Bettiana Videla, Ivi Severino y coro, y el maravilloso violín de Héctor Sileone –una joyita-.

