Elegía al árbol seco
He gritado en claro y luna
mi susurro vegetal de rama seca,
de sabia perdidosa.
He entregado sólo sombra y sueño verde:
mi hojarasca necia que se pierde.
Mis retoños blandos, obstinados.
He pedido, exigido y suplicado
un manojo justo de caricias,
de besos… de agua esquiva.
Ahora ya no estoy y nadie advierte
el dolor de mi raíz a la deriva.

