La mañana del domingo 16 de febrero una camioneta que circulaba por calle Terrada, casi intersección con Bulnes, cayó imprevistamente en una zanja abierta. La calle, que se encontraba cubierta de agua debido a la intensa lluvia que azoló a nuestra provincia ese fin de semana, se convirtió en una peligrosa trampa ya que nada parecía indicar que lo que había cedido eran las cloacas. Es así que aquello que parecía sólo agua de lluvia, en realidad incluía también líquidos cloacales desbordados.
“Qué hubiera sido si en vez de una camioneta hubiera sido un auto… se lo traga la cloaca”, reclamaba el propietario del vehículo siniestrado. Cabe destacar que el tema cloacal es una asignatura pendiente en toda la provincia, ya que aún cuando Mendoza está entre las zonas con mayor número de conexiones cloacales, éstas son muy antiguas y deben ser replanteadas. Los materiales con que fuera construído el sistema cloacal no resisten los gases de los líquidos mucho tiempo más. Por eso se van deteriorando y deben ir siendo reemplazados por materiales nuevos.
Hoy, los vecinos de esta bella calle lujanina en el tramo correspondiente al distrito de Drummond, forman parte de los perjudicados de este problema, por el cual vienen reclamando desde hace meses. Pero también, a la falta de mantenimiento de las viejas cloacas – as de Terrada entre Bulnes y Castro Barros tienen más de cincuenta años -, le suman la falta de agua en verano, la falta de recolección de verdes, de señalética vial y un largo etcétera.
Al cierre de esta edición la rotura estaba siendo arreglada, pero más allá de estas soluciones parche, es imprescindible que se encaren soluciones integrales de todo el sistema cloacal, el municipal en lo urgente, pero también el del Gran Mendoza a mediano plazo.



