-¿Edad? ¿Ocupación?
-Tengo 58 y soy docente investigadora y escritora. (Chiste aparte: «podés decir que ando por los cincuenta para no ser tan crudos… Igual no importa, jajajaj»).
-¿Hace cuánto vivís en Chacras y cómo llegaste hasta aquí?
-Vivo acá desde la década del ’90, mediados tal vez, y me fui a Chacras por amigos y buscando mejor calidad de vida para mis hijos entonces niños.
-¿Qué es lo que más disfrutás del lugar donde vivís?
-Disfruto del aire, de las estrellas, del sol por supuesto y del aire aún familiar, un tanto aggiornado que conserva Chacras.
-¿Qué lugar o persona que ya no está en el pueblo te produce melancolía?
-Don Fasulo, el de la piedra pintada.
-¿Cuál es tu lugar favorito en Chacras y qué te gusta hacer ahí?
-Mi lugar favorito es la casa de mi amiga Mónica, donde cada sábado nos juntamos a crear cosas hermosas, a conversar y luego salimos a comer, a visitar otros amigos y a disfrutar de los lugares «del centro».
-¿Fuiste a algún colegio del pueblo? ¿Qué recuerdos tenés de compañeros o docentes?
-No fui a los colegios del pueblo pero muchos colegas amigos enseñan ahí.
-¿Cuál es la tradición más bonita de tu lugar?
-La tradición más bonita de Chacras y que ya no está, es la de las «retretas». Se la pasaba bomba, adentro o afuera, mirando…
-¿Qué proponés que cambie y cómo te parece que se podría hacer?
-Me parece que debe organizarse la circulación de vehículos y los estacionamientos, y pensar todo esto en función de que el lugar y sus características identitarias se pierdan en el marco de un falso progreso. He visto rescates de lugares y circuitos en ciudades superpobladas, que han podido conservar y sostener esas características. Hay profesionales que pueden sentarse y hacerlo, pero como siempre todas estas acciones dependen de las voluntades y las prioridades políticas.


