viernes, abril 24, 2026
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Orden para el desorden

Chacras fue durante muchísimos años un pueblo tranquilo. No hace tanto tiempo atrás, por sus angostas calles y callejones era natural ver transitar carretas que llevaban distintas mercaderías a los dispersos vecinos. La mayoría de los trabajadores concurrían a sus diarias labores en bicicleta, el servicio de transporte público de pasajeros se cumplía puntualmente cada media hora…

Paulatinamente la fisonomía del pueblo comenzó a cambiar. Al comienzo de modo casi imperceptible. Los añosos viñedos de calle Viamonte, de Besares, de Pueyrredón fueron erradicados para dar lugar a costosos barrios privados. En calle Italia, muchas viviendas que históricamente fueron de uso familiar o residencia veraniega, se transformaron en emprendimientos comerciales. Otras tantas propiedades tuvieron como destino restaurantes o casas de comida y hasta una Escuela.

Nunca hubo una planificación urbanística ni un mero estudio de impacto ambiental, de hecho las paulatinas habilitaciones municipales para los distintos tipos de comercios nunca previeron, entre otras cosas, el problema del estacionamiento vehicular. Hace un par de años, cuando ya era demasiado tarde, el Municipio comenzó a exigir lugares para estacionar como requisito para habilitar un comercio.

Es obvio que la población estable de Chacras aumentó de un manera que era difícil de prever y lo mismo con la cantidad de vehículos que circulan por las mismas calles estrechas de hace 100 años. Esto está provocando un verdadero caos vehicular en el “micro-centro” del pueblo.

Esto puede obedecer a diversas causas. Una es la arraigada costumbre de “tener que estacionar” exactamente frente al sitio donde uno va a realizar alguna compra o diligencia. Resulta incómodo dejar el auto en un sitio y desde ahí emprender a pie a los distintos comercios (verdulería, panadería, carnicería, etc. etc…).

La mala educación de los conductores. Basta con pararse a observar cualquier sábado, al mediodía, en Mitre y Newbery para corroborar que cada cual hace lo que le parece mejor sin en el menor respeto por las normas de tránsito ni por los peatones ni por los habitantes de la zona. Estacionan en contramano, estacionan sobre puentes de acceso a una vivienda, estacionan sobre las veredas, estacionan en doble fila y dejan las balizas prendidas como pidiendo disculpas…

A esto  hay que sumar que muchos proveedores de comercios llegan en sus camiones justo al mediodía y también pretenden estacionar frente de la carnicería, o del miniquiosco, o de la panadería… y ahí se quedan ocupando media calzada o la entrada a alguna vivienda.

La velocidad máxima permitida en Chacras es de 30 K/M por hora. En ninguna de las calles de acceso al pueblo se respeta. Darragueira, Besares y Pueyrredón siguen siendo corredores.

Resulta llamativo que nunca ninguna autoridad de aplicación ya sea policía de tránsito provincial o municipal esté presente para intentar poner algo de orden en este caos.

De nada sirven las ordenanzas municipales que regulan el horario de carga y descarga de mercaderías en comercios ni la de velocidad máxima permitida si el mismo ente que la dictaminó no tiene interés en hacerla aplicar.

Hay que encontrar soluciones a este problema. Muchos candidatos a Intendente de Luján prometieron en sus campañas hacer ciclovías o restringir de algún modo el acceso vehicular hasta el micro centro de Chacras. No es imposible: en muchos pueblos de Europa, con problemáticas similares, se pudo conseguir. Con educación a los automovilistas y con el rigor de la ley.

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