Dra. Vanesa S. Bazzocchini
Investigador INBIOMED
Facultad de Ciencias de la Salud- UM.
En la vida de la mujer llega una etapa muy especial, mediando la adultez, que se denomina menopausia. La misma significa de modo retrospectivo, el cese definitivo de la menstruación por un periodo aproximado de doce meses. Vale la pena recordar que este es un proceso completamente normal –fisiológico-. Alrededor de esta etapa se desenvuelve el climaterio, que es el tiempo donde se pasa gradualmente de la vida reproductiva a la no reproductiva y abarca tanto la premenopausia como la postmenopausia y ocurre entre los 45 y los 59 años de edad.
En los últimos años se han llevado a cabo numerosos estudios para poder entender de mejor manera los cambios que en esta etapa se producen y desmitificarla. En promedio, cualquier mujer alcanzará esta etapa cerca de los 50 años, cuando los síntomas van a ir presentándose de forma gradual y a veces casi imperceptible de acuerdo a los diferentes sistemas afectados por el cese de la secreción hormonal ovárica progresiva -urogenital, el óseo y cardiovascular-.
La sintomatología asociada, tanto de lo psíquico-emocional como en lo físico, es muy variada y aparece de diferentes maneras e intensidad en cada mujer; a veces aparecen los bochornos -calores repentinos-, sudoración nocturna, sequedad vaginal, trastornos del sueño, palpitaciones, llanto fácil, angustia, mareos, irritabilidad, entre otros.
Es importante remarcar que a pesar de lo desalentador que en una primera instancia parece este cuadro, hoy en día existen múltiples maneras de enfrentar ésta situación y hacer que la misma sea un estadio placentero dónde la preocupación por la planificación familiar queda atrás dejándonos un amplio espectro de actividades para disfrutar en esta etapa de la adultez.
Cada mujer experimentará esta etapa de manera diferente. En ella el apoyo afectivo de los que la rodean es un factor muy importante, así como lo es la actividad física periódica y una alimentación sana. Un chequeo general y frecuente nos permitirá afrontar los cambios de manera más placentera, sabiendo que existen tantas maneras y tratamientos como mujeres transitando este camino. Desde la terapia sustitutiva hormonal, hasta medios alternativos, cada mujer debe ser analizada en profundidad para detectar cuales son los síntomas que más relevancia tienen y cual de los tratamientos se ajusta mejor a su situación. En esta etapa se hacen más evidentes los déficits que trae aparejada la falta de estrógenos sobre el sistema cardiovascular y óseo.
En estos puntos algo fundamental es la prevención que se puede realizar desde edades tempranas con pequeñas modificaciones en los hábitos higiénicos dietéticos: evitar el tabaquismo, el consumo de alcohol y de café porque se asocian a un mayor riesgo de padecer osteoporosis. Estos hábitos deben ser controlados desde la adolescencia y evitados en lo posible cuando se comienza con el climaterio, que a su vez puede ser contrarrestado con actividad física regular y una dieta rica en calcio que incluya vegetales verdes, pescado y derivados lácteos desde la niñez.
Se ha demostrado que la actividad física provoca un aumento de la masa ósea en contraposición de aquellas que tienen una vida sedentaria, ya que el reposo provoca una pérdida del calcio de los huesos. Con respecto al riesgo cardiovascular, se ha demostrado que durante esta etapa hay una modificación del perfil lipídico que incluye redistribución del tejido adiposo y cambios en las concentraciones del colesterol “bueno” -porción asociada a las HDL-, que tiende a disminuir, como el colesterol “malo” -porción asociada a las LDL-, que tiende a aumentar junto con los triglicéridos. También se ha notado un incremento en los niveles de tensión arterial, asociado también a la propia vejez. Estos síntomas están ampliamente relacionados con la falta de protección que provoca la insuficiencia estrogénica. A su vez las relaciones sexuales pueden tornarse algo dificultosas debido a la resequedad vaginal que se produce, junto quizás con una disminución de la libido que suele acompañarla. En este campo son múltiples las soluciones que se pueden brindar, siendo una de las mas importantes el apoyo afectivo de la pareja y el uso de lubricantes hidrosolubles.
Para finalizar, lo importante para difundir, es que hay que dejar de lado todo aquello que ensombrece a la menopausia y climaterio. Es saludable considerar a estas etapas como una transición a una vida más madura y completa, donde el disfrute en lo sexual puede ser aún mayor, libre ya de presiones y sabiendo que todos estos síntomas nuevos pueden ser afrontados de muchas maneras, ayudando a que sea este camino algo placentero de transitar, una etapa más de la vida que es maravillosa en su totalidad.

