Rincón de Ciencia
Por Dr. Gustavo Javier Parra
Traumatología y Ortopedia
Es la localización más importante del reumatismo degenerativo que, además, debido al estilo de vida y a los cambios higiénico-dietéticos, se ha visto considerablemente aumentada en las últimas dos décadas.
Existen dos tipos de artrosis: la llamada primaria o forma primitiva, que es la que generalmente aparece después de los 50 años de edad, por un lado, y las formas
secundarias a enfermedades o secuelas de patologías tales como Enfermedad de Perthes,
Epfisiolísis, Luxación traumática, Artritis, etc.
Clínica
o más típico es el dolor, en general en la ingle, y puede ser provocado o espontáneo. A veces el dolor es localizado en la rodilla o semeja una lumbalgia. Al principio es discontinuo, se presenta después de realizar una actividad física, pero con el tiempo se vuelve continuo, se presenta al levantarse, pero desaparece al “calentarse las coyunturas” -típico de la artrosis-; reaparece en la tarde, después del trabajo del día, y despierta al paciente por la noche. Cosa curiosa: si en estas circunstancias se levanta y camina, se le calma el dolor.
Otro de los síntomas es la renguera o cojera, que se hace más evidente ya en los casos moderados de la artrosis y, sobre todo, cuando el enfermo ha estado sin caminar un rato, a partir de los primeros pasos.
Más adelante se produce la pérdida de la movilidad articular, que comienza con falta de abducción -el paciente no puede abrir las piernas-, sigue con la falta de flexión de la cadera -no puede atarse los cordones, ponerse las medias ni cortarse las uñas-.
Por último se produce la atrofia muscular, que incluye a los glúteos y al muslo; este estado nos está hablando de cronicidad.
Diagnóstico
Principalmente se produce por la sintomatología clínica. Las radiografías de cadera
muestran pérdida de la línea articular, la aparición de osteofitos y calcificaciones, la formación de quistes óseos y, por último, la deformidad de la cabeza femoral.
En la actualidad, se está realizando en los centros de alta complejidad la llamada artroresonancia, por la cual se le inyecta al paciente líquido directamente en la articulación bajo visión radioscópica, y posteriormente se le realiza una resonancia convencional. Este estudio nos permite diagnosticar en forma precoz y, de esta manera, optimizar los tratamientos.
Tratamiento
Sin lugar a dudas los tratamientos en la artrosis de cadera han sufrido una
evolución a pasos agigantados, aunque hay que aclarar que muchas veces ha sido en base a los propios fracasos. En este punto explicaremos cada tratamiento en particular:
Artroscopia de cadera
Es un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza, por
dos orificios de 1cm de diámetro llamados portales, a través
de los cuales se realiza el pulido de la cabeza femoral y la
eliminación de todas aquellas irregularidades que
impiden la libre excursión de la misma. Se trata de una cirugía indicada en los casos incipientes de artrosis y en pacientes jóvenes. Tiene buena respuesta en manos de un cirujano avezado y el paciente retorna a sus actividades habituales en
menos de 15 días.
Pulido femoral a cielo abierto
Es un procedimiento bastante discutido por los traumatólogos. Algunos extranjeros han presentado una casuística importante y un porcentaje elevado de éxito en este procedimiento. Sin embargo, la subluxación de cadera que se debe realizar genera
varias dudas en la pérdida de la irrigación de la cabeza femoral.
Reemplazo protésico de superficie
Esta técnica permite el reemplazo sin pérdida del material
óseo del fémur, tiene una viabilidad aproximada de 10 años y
se indica en pacientes jóvenes en los cuales no se puede
realizar una artroscopia debido al estado avanzado de la
enfermedad y en los que el reemplazo convencional es muy
agresivo debido a la edad y a posteriores cirugías a las que
tiene que ser sometido un paciente joven con artrosis.
Reemplazo articular convencional
Esta cirugía es muy usada en la actualidad y con resultados
excelentes. Permite al paciente volver a sus actividades
habituales en forma precoz. Consiste en la colocación de un
tallo femoral y una copa cotiloidea, ambas articuladas entre
si. Las prótesis totales de cadera como así se las denomina,
pueden ser cementadas o no cementadas, de acuerdo a su
fijación y existen de varios materiales: de cerámica, de
metal, de polietileno y de una enorme conjugación entre ellas.
Resumiendo
Como síntesis podemos expresar que la artrosis de cadera ya no es una enfermedad de “los viejos”. Cada día mayor número de pacientes jóvenes nos consulta por esta entidad, que se ha visto favorecida por la aparición de métodos diagnósticos sensibles y muy precisos que permiten un tratamiento efectivo y una precoz inserción del paciente a sus actividades habituales y laborales.

