Claman mis palabras sobre el lecho frío
reclamando exhaustas tu presencia urgente,
se desprenden lágrimas, cual sonoro río,
al ver tu figura eternamente ausente.
Se izan banderas del deseo mudo,
viles estandartes del amor presente,
y por la garganta se atraviesa un nudo
ante la impaciencia de amar nuevamente.
Como a la deriva mi piel escamada
evade entre sueños el daño incipiente,
por ver el vacío que marca la almohada
el reloj tortura mi alma doliente.
Tres plegarias huecas, cual clavos roídos,
Morfeo me arrastra y en una pendiente,
mi deseo muere y por el lecho frío
duerme tu figura eternamente ausente…
Mariela Marianetti
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