La vid que vuelve del olvido y la levadura mendocina que conquista el mundo
El INTA de Mayor Drummond alberga una de las colecciones de vid más importantes de América, desarrolla nuevas variedades de papa, impulsa tecnologías de reúso de agua y explora sistemas de producción para enfrentar los desafíos del siglo XXI.
En los laboratorios y viñedos del INTA Mendoza se rescatan variedades centenarias, se desarrollan microorganismos que hoy se utilizan en bodegas de distintos continentes y se ensayan tecnologías para producir más alimentos con menos agua.
Por Francisco Guerrero
El estudio, la investigación y el desarrollo agropecuario tiene su centro en la provincia y se ubica entre Mayor Drummond y Chacras de Coria. La Estación Experimental Mendoza del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo son dos referentes a nivel provincial y nacional. El INTA incluso alcanza la escala internacional, con trabajos en el tema vitícola. «A los trabajos de mejoramiento y selección de clones de malbec con diferentes cualidades, realizados por el INTA hace décadas atrás, recientemente trabajamos en la selección de vides criollas con potencial enológico y se ha logrado recuperar germoplasma ancestral», explica Analía Díaz Bruno, directora del INTA Mendoza, con sede en San Martín 3853 de Luján. Los investigadores realizan sus trabajos en la bodega experimental que tiene el organismo y en el laboratorio. La directora destaca: «Tenemos la colección de vides que es la tercera en América en importancia. Y es la mayor en cantidad de accesiones (la cantidad de genotipos que tenemos superan los mil) y justamente este pool genético que conservamos nos permite hacer mejoramientos, son pequeñas joyas que preservamos, que han sido olvidadas pero tienen cualidades que hoy posibilita que elaboradores medianos, pequeños y también grandes pueden diferenciarse con algo distinto y es el caso de las criollas mencionadas».
Uno de los resultados más interesantes de este proyecto ha sido la conformación de la Asociación de Vides Criollas y Ancestrales, donde un grupo de elaboradores, muchos de la zona Este y Norte se han unido con los fines de promover y seguir mejorando y de tener un sello que los identifique como elaboradores con variedades que el INTA ha certificado como criollas. Es una iniciativa que está sorprendiendo en el mercado de vinos.
También sobre el mejoramiento genético, la investigadora señala que el INTA Mendoza tiene el único banco de microorganismos benéficos, básicamente levaduras y fermentadoras de vinos y productos alimenticios que permite hacer selecciones especiales. Desde allí salió la levadura malbec, hace unas décadas, cepa autóctona que tiene distintas cualidades y hoy es la levadura que fermenta malbec en el mundo, comercializada por empresas de este rubro.
En el campo de la horticultura, Díaz Bruno cuenta que trabajan en el desarrollo de la papa andina para esta región. «Junto a un grupo de investigadores, extensionistas y también del Conicet, la principal preocupación es identificar, caracterizar papas andinas que mejor se expresen en Mendoza, para ser explotadas comercialmente. No solamente se han identificado algunas líneas, sino que se han mejorado por continuas selecciones y adaptaciones y hoy tenemos una papa propia que es la Tina INTA, que está en proceso de registro». El trabajo se destaca en el marco de la conformación del denominado clúster de papa a nivel provincial. «No es solamente la tecnología fría y dura, sino también es la conexión con los actores del sector, con las estructuras del mercado que permite que nuestras tecnologías se inserten y tengan un impacto real en la economía local. Por eso el diálogo con el sector productivo ha sido siempre muy importante. En nuestra región, la variedad que se ha impuesto es la Spunta (90% de producción en el país)”. La directora resalta: «Es importante también que como consumidores nos abramos a otras variedades porque estas nos aportan también otros nutrientes a nuestro organismo, como antioxidantes, polifenoles. Son de gran valor nutricional y nutracéutico. Las cáscaras, que no estamos acostumbrados a consumir, aportan una cantidad de nutrientes importante».
INTA y comunidad
Otros de los temas de especial interés para el INTA es el reúso del agua. «Atentos a la crisis estructural hídrica en provincias como la nuestra, estamos trabajando en tecnologías que nos permitan hacer reúso seguro de agua para riego, agua que puede partir de efluentes domiciliarios, industriales, pero con un tratamiento adecuado se convierte en agua segura para riego», confía Díaz Bruno. Están desarrollando tecnologías para volver a utilizar aguas para cultivo. «Hay mucha tecnología para tener un reuso seguro. En nuestro caso, estamos trabajando en humedales domiciliarios e industriales, construidos junto con el Departamento General de Irrigación. Este tipo de humedal tiene elementos filtrantes, gravas, plantas, que permiten la filtración de esas aguas. Estamos trabajando a diferentes escalas para poder tener volúmenes importantes de esta agua filtrada naturalmente y biológicamente».
Por otra parte, comenta que desde hace un año tienen en funcionamiento un módulo de agricultura vertical, para espacios cerrados, para obtener mayor producción por metro cuadrado, con una tecnología en espacio cerrado y totalmente controlado en cuanto a luminosidad y temperatura. «Estamos buscando resultados que nos permitirán acercarnos a lograr una tecnología adecuada que se aplique a las condiciones locales. Mendoza, de acuerdo al último censo, ya fue la primera productora en superficie de hortalizas, siempre estamos cabeza a cabeza con la provincia de Buenos Aires. Es tan importante nuestro cinturón verde que todas las tecnologías que contribuyan a mejorar la cantidad y calidad de la verdura y fruta, tiene alto impacto y podrá mantener a Mendoza posicionada en estos primeros lugares». Para este caso se utiliza hidroponia. En los estantes se ubican canales hidropónicos y esos estantes tienen control adecuado de temperatura, humedad y luminosidad, de acuerdo a cada especie. «También estamos trabajando en investigar si hay un diferencial nutricional dentro de estos módulos de agricultura vertical», añade la directora.

Díaz Bruno expresa que a lo largo de los más de 70 años del organismo, es muy gratificante su conexión lograda con la comunidad. Aclara que los interesados pueden recibir atención y asesoramiento en la propica sede del INTA Mendoza, de San Martín 3853 de Mayor Drummond. «Nuestro predio es un espacio demostrativo. También se pueden comunicar vía redes sociales. Las tecnologías son de interés de productores y de la comunidad en general porque también trabajamos en temas relacionados a huertas y conservas. Nuestro almacén está ubicado en Aráoz y Acceso Sur, que es un punto importante con la comunidad de Luján. Hemos abierto una red de comercialización de cercanía de productos locales elaborados por pymes y mini pymes mendocinas. Son diferentes formas de acercarse al INTA».
Cabe señalar que el organismo nacional trabaja con consejos, cámaras, grupos de productores, asociaciones y otras entidades públicas cuyo interés es promover el sistema agroalimentario.
Nueva estructura
El INTA está atravesando un proceso de reestructuración a nivel nacional. En total son 50 estaciones experimentales y 300 agencias en todo el país. «Somos 5.700 personas en total, de las cuáles 900 personas se han adherido al retiro voluntario. Esto evidentemente afecta a nuestras estaciones, disminuye nuestras capacidades técnicas y de investigación y servicios para el sector. Esta situación se ve acompañada a que tampoco hay un espacio consolidado de becarios que nos permita llevar adelante una renovación y especialización de nuestro personal», describe Díaz Bruno. Y acota: «tampoco estamos con un presupuesto que nos garantice hacer una apuesta ambiciosa hacia la siguiente cartera de proyectos, por lo tanto, estamos pasando un periodo en el que hemos tenido que modificar nuestros objetivos para adecuarlos al presupuesto que contamos. Hay apoyo del sector privado, contamos con eso».
El estudio, la investigación y el desarrollo agropecuario tiene su centro en la provincia y se ubica entre Mayor Drummond y Chacras de Coria. La Estación Experimental Mendoza del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo son dos referentes a nivel provincial y nacional. El INTA incluso alcanza la escala internacional, con trabajos en el tema vitícola. «A los trabajos de mejoramiento y selección de clones de malbec con diferentes cualidades, realizados por el INTA hace décadas atrás, recientemente trabajamos en la selección de vides criollas con potencial enológico y se ha logrado recuperar germoplasma ancestral», explica Analía Díaz Bruno, directora del INTA Mendoza, con sede en San Martín 3853 de Luján. Los investigadores realizan sus trabajos en la bodega experimental que tiene el organismo y en el laboratorio. La directora destaca: «Tenemos la colección de vides que es la tercera en América en importancia. Y es la mayor en cantidad de accesiones (la cantidad de genotipos que tenemos superan los mil) y justamente este pool genético que conservamos nos permite hacer mejoramientos, son pequeñas joyas que preservamos, que han sido olvidadas pero tienen cualidades que hoy posibilita que elaboradores medianos, pequeños y también grandes pueden diferenciarse con algo distinto y es el caso de las criollas mencionadas».
Uno de los resultados más interesantes de este proyecto ha sido la conformación de la Asociación de Vides Criollas y Ancestrales, donde un grupo de elaboradores, muchos de la zona Este y Norte se han unido con los fines de promover y seguir mejorando y de tener un sello que los identifique como elaboradores con variedades que el INTA ha certificado como criollas. Es una iniciativa que está sorprendiendo en el mercado de vinos.
También sobre el mejoramiento genético, la investigadora señala que el INTA Mendoza tiene el único banco de microorganismos benéficos, básicamente levaduras y fermentadoras de vinos y productos alimenticios que permite hacer selecciones especiales. Desde allí salió la levadura malbec, hace unas décadas, cepa autóctona que tiene distintas cualidades y hoy es la levadura que fermenta malbec en el mundo, comercializada por empresas de este rubro.
En el campo de la horticultura, Díaz Bruno cuenta que trabajan en el desarrollo de la papa andina para esta región. «Junto a un grupo de investigadores, extensionistas y también del Conicet, la principal preocupación es identificar, caracterizar papas andinas que mejor se expresen en Mendoza, para ser explotadas comercialmente. No solamente se han identificado algunas líneas, sino que se han mejorado por continuas selecciones y adaptaciones y hoy tenemos una papa propia que es la Tina INTA, que está en proceso de registro». El trabajo se destaca en el marco de la conformación del denominado clúster de papa a nivel provincial. «No es solamente la tecnología fría y dura, sino también es la conexión con los actores del sector, con las estructuras del mercado que permite que nuestras tecnologías se inserten y tengan un impacto real en la economía local. Por eso el diálogo con el sector productivo ha sido siempre muy importante. En nuestra región, la variedad que se ha impuesto es la Spunta (90% de producción en el país)”. La directora resalta: «Es importante también que como consumidores nos abramos a otras variedades porque estas nos aportan también otros nutrientes a nuestro organismo, como antioxidantes, polifenoles. Son de gran valor nutricional y nutracéutico. Las cáscaras, que no estamos acostumbrados a consumir, aportan una cantidad de nutrientes importante».
INTA y comunidad
Otros de los temas de especial interés para el INTA es el reúso del agua. «Atentos a la crisis estructural hídrica en provincias como la nuestra, estamos trabajando en tecnologías que nos permitan hacer reúso seguro de agua para riego, agua que puede partir de efluentes domiciliarios, industriales, pero con un tratamiento adecuado se convierte en agua segura para riego», confía Díaz Bruno. Están desarrollando tecnologías para volver a utilizar aguas para cultivo. «Hay mucha tecnología para tener un reuso seguro. En nuestro caso, estamos trabajando en humedales domiciliarios e industriales, construidos junto con el Departamento General de Irrigación. Este tipo de humedal tiene elementos filtrantes, gravas, plantas, que permiten la filtración de esas aguas. Estamos trabajando a diferentes escalas para poder tener volúmenes importantes de esta agua filtrada naturalmente y biológicamente».
Por otra parte, comenta que desde hace un año tienen en funcionamiento un módulo de agricultura vertical, para espacios cerrados, para obtener mayor producción por metro cuadrado, con una tecnología en espacio cerrado y totalmente controlado en cuanto a luminosidad y temperatura. «Estamos buscando resultados que nos permitirán acercarnos a lograr una tecnología adecuada que se aplique a las condiciones locales. Mendoza, de acuerdo al último censo, ya fue la primera productora en superficie de hortalizas, siempre estamos cabeza a cabeza con la provincia de Buenos Aires. Es tan importante nuestro cinturón verde que todas las tecnologías que contribuyan a mejorar la cantidad y calidad de la verdura y fruta, tiene alto impacto y podrá mantener a Mendoza posicionada en estos primeros lugares». Para este caso se utiliza hidroponia. En los estantes se ubican canales hidropónicos y esos estantes tienen control adecuado de temperatura, humedad y luminosidad, de acuerdo a cada especie. «También estamos trabajando en investigar si hay un diferencial nutricional dentro de estos módulos de agricultura vertical», añade la directora.
Díaz Bruno expresa que a lo largo de los más de 70 años del organismo, es muy gratificante su conexión lograda con la comunidad. Aclara que los interesados pueden recibir atención y asesoramiento en la propica sede del INTA Mendoza, de San Martín 3853 de Mayor Drummond. «Nuestro predio es un espacio demostrativo. También se pueden comunicar vía redes sociales. Las tecnologías son de interés de productores y de la comunidad en general porque también trabajamos en temas relacionados a huertas y conservas. Nuestro almacén está ubicado en Aráoz y Acceso Sur, que es un punto importante con la comunidad de Luján. Hemos abierto una red de comercialización de cercanía de productos locales elaborados por pymes y mini pymes mendocinas. Son diferentes formas de acercarse al INTA».
Cabe señalar que el organismo nacional trabaja con consejos, cámaras, grupos de productores, asociaciones y otras entidades públicas cuyo interés es promover el sistema agroalimentario.
Nueva estructura
El INTA está atravesando un proceso de reestructuración a nivel nacional. En total son 50 estaciones experimentales y 300 agencias en todo el país. «Somos 5.700 personas en total, de las cuáles 900 personas se han adherido al retiro voluntario. Esto evidentemente afecta a nuestras estaciones, disminuye nuestras capacidades técnicas y de investigación y servicios para el sector. Esta situación se ve acompañada a que tampoco hay un espacio consolidado de becarios que nos permita llevar adelante una renovación y especialización de nuestro personal», describe Díaz Bruno. Y acota: «tampoco estamos con un presupuesto que nos garantice hacer una apuesta ambiciosa hacia la siguiente cartera de proyectos, por lo tanto, estamos pasando un periodo en el que hemos tenido que modificar nuestros objetivos para adecuarlos al presupuesto que contamos. Hay apoyo del sector privado, contamos con eso».


