Nuestro vecino Héctor Ángel Scaglia recorrió en marzo pasado el corto trayecto que separa el paraje de Las Leñas, en Malargüe, al sur de nuestra provincia, hasta el lugar en que cayó el avión que transportaba a los rugbistas uruguayos, el 13 de octubre de 1972. Sus impresiones como aviador civil.
Este relato es un apreciación personal de las causas que intervinieron en este luctuoso episodio conocido mundialmente. Como aviador civil y con datos y conclusiones obtenidas de los libros “Brillos en la Montaña” del piloto mendocino Horacio Bollatti. experto en la búsqueda y análisis de accidentes aéreos y “La sociedad de la nieve”, de los sobrevivientes, es que humildemente me permito llevar a cabo la siguiente conclusión, que se ha visto reforzada en ocasión de mi visita al lugar.
Era un vión americano de la Fuerza Aérea Uruguaya, Fearchild FH 227 bimotor turbo hélice, capacidad para 45 pasajeros, velocidad de crucero de 210 nudos (390 kmts/hora) y un techo máximo de 19.500 pies (5.950 mts) . Tripulación compuesta por comandante, copiloto y navegante.
Se trataba de un vuelo directo de Montevideo, Uruguay, al aeropuerto de Santiago de Chile con un tiempo de vuelo estimado, en condiciones normales, de cuatro horas. En comunicación previa con el aeropuerto de Mendoza, reciben la sugerencia de realizar un cambio de plan de vuelo debido a condiciones meteorológica adversas.
La primera etapa del vuelo (Mendoza, Malargue) se realiza con normalidad para luego ingresar en la aerovía con destino parcial Curicó.
A tan solo 15 minutos de haber dejado la posición vertical de Malargue, la tripulación del FAU 571 decide iniciar el descenso gradual para una aproximación larga hacia el aeropuerto de Santiago. Como suponían que se encontraban a una distancia de solo 75 km de Curicó -aproximadamente 11 minutos de vuelo, cuando en realidad faltaban unos 120 km, o sea 20 minutos- la tripulación y su navegante entienden que ya han sorteado el macizo Andino, por lo que solicitan al control aéreo de Chile el cambio de nivel, en descenso, y una aproximación larga para el destino final. Pero la realidad es que aún se encontraban dentro de las más altas cumbres.
Al tratarse de un vuelo por instrumentos (IFR), las apreciaciones visuales no se toman en cuenta. Cuando tarde –a causa de la poca visibilidad- se percatan de estar a muy pocos metros de altura de los picos nevados, realizan una acción de emergencia, propia de la peligrosa situación: dan máxima potencia a la aeronave para que ascienda de inmediato. Aún así no alcanza a sortear una de las cumbres, donde impacta la parte posterior de la aeronave, se desprende la cola del resto de la máquina, lo que da por terminada la condición elemental para que la aeronave continué volando.
El resto es de público conocimiento.
Las conclusiones de distancias y tiempos de vuelo se han obtenido por mediciones de GPS.

