viernes, marzo 13, 2026
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Serrat- Sabina, un espectáculo brillante

Suele ser la amistad un vínculo basado en el respeto y la admiración por el otro. Suele ser también aquella relación donde uno honra al otro y con el cual disfruta de sus alegrías y sus tristezas.

Esto, ni más ni menos es lo que pudimos observar las miles de personas que asistimos al concierto en el estadio Malvinas Argentinas.

Una noche perfecta, una lluvia de estrellas anunciaba lo que luego se produciría: algo fantástico y fascinante, un show brillante que comenzó con las palabras de estos dos pájaros, casi en un paso de comedia, seguido de la inconfundible voz de Marcos Munstock anunciando la continuidad del concierto.

Estos dos amigos, saben reírse de si mismos y resultan ser partenaire perfecto uno del otro, cuando agrandan sus defectos e ironizan sus virtudes. Son el complemento ideal.

Luego de un diálogo con champagne de por medio aparecen la catarata de canciones que mas de uno esperaba, diálogo que se presenta genuino y sincero.

«Para la libertad» cantada a pura emoción, «Mediterráneo» colocando en ella todo su corazón y algunos de otros memorables como «Esos locos bajitos» en el que  vimos emocionarse a más de una, y tantas otras… La figura de Serrat se agiganta minuto a minuto y Sabina que lo sabe, actúa de perfecto acompañante dibujando su voz ronca pero auténtica, con una vitalidad llamativa.

Sin dudas es otro Serrat, sin dejar de lado sus convicciones deportivas y políticas a las cuales no renuncia, se lo nota sereno, reflexivo, con una paz notable y con una voz que, según pasan los años se vuelve mas dulce y aterciopelada. Dueño de un estilo y de un carisma único, unido a alguien que maneja la escena tanto o igual a él, hacen que «dos pájaros contratacan» sea un espectáculo original y brillante, concebido para ellos, primero por el guión escrito especialmente para dos amigos y segundo por la calidez, el lenguaje correcto sin una palabra que suene de más, ambos manejan los hilos a la perfección durante las casi dos horas y media de recital.

¿Tienen estos pájaros un público cautivo??? Sin duda alguna, el mismo que aplaudió a rabiar, que coreó sus canciones todo el tiempo, que no se movió del estadio hasta el tercer bis, esperando por algo más como «Penelope» o la poesía de Benedetti, para lo cual lógicamente habrá que esperar que las alas de estos pájaros vuelvan a posarse sobre esta bendita tierra mendocina para desplegar el abanico de todo su arte inconmensurable.

Mónica Acosta

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