He escuchado atentamente todos los argumentos para que no se debata la despenalización del aborto, dando por hecho que es un tema que no tiene por qué debatirse. La vida no se negocia. El asesinato de un bebé no se discute.
Y con humildad quisiera, no cambiar lo que piensan los demás, ni convencerlos de nada, sino que puedan, con respeto, escuchar a quienes se han podido parar en otra de las veredas del interminable universo: ayudar a las mujeres que ya han decidido que la única forma de poder seguir viviendo es interrumpiendo un embarazo no deseado.
Las razones?. Hay muchísimas. Y todas son atendibles. Porque de afuera se opina lindo. Pero hay que estar. Con la panza llena de comida se piensa distinto. Teniendo una pareja que te contenga y te ame se piensa distinto. Con educación se piensa distinto.
A mí me duele que en el país se realicen – cifras oficiales- 500.000 abortos por año. Me duele que los chicos se mueran por desnutrición. Me duele la violencia que hay en ciertos hogares, en las calles, en los lugares de trabajo.
Y no puedo hacer nada más que poner mi granito de arena en un gran mar para sentirme tranquila, con la seguridad de que si bien no se va a transformar nada, algo hice por mi prójimo.
Nunca dejé de ver mirando, que mi prójimo también son esas mujeres invisibilizadas, que piden que se les deje interrumpir un embarazo no deseado y que se lo puedan hacer sin incursionar en el “mercado negro del aborto”. No piden consejos, no piden que le digan dónde queda el juzgado para después de hacer crecer el embrión y que sea bebé entregarlo como un paquete. No piden NADA. No son ni asesinas, ni perversas, ni sin corazón, ni sentimientos. Solamente para sobrevivir (física, emocional o psicológicamente) y usando el derecho personalísimo de que el cuerpo y la mente son propias, han tomado una decisión drástica, dolorosa, y desesperada.
El 90 % de las mujeres que abortan son católicas, cuando esa religión no permite siquiera el uso de profilácticos para poder planificar una familia con los recursos que uno tiene. ¿ Verdadero o Falso?.
Las personas de mayores recursos económicos abortan en clínicas seguras, sin que se entere nadie. ¿V O F?.
Los médicos ganan mucho dinero con los abortos, ya que el “mercado negro” siempre es más caro. ¿V o F?.
Está fallando la consigna educación sexual para decidir. ¿V o F?
Las mujeres no se toman dos colectivos para ir al centro de salud a buscar la caja de anticonceptivos, porque por ahí no tienen ni para el micro. ¿V o F?.
Las hijas de los millonarios, empresarios, gobernantes, clases altas, nunca tienen hijos no deseados … por qué será. ¿V o F?.
Podría seguir haciendo preguntas. Podríamos discutir si el único rol de la mujer es el de madre y el del hombre padre.
En nombre de la Patria se han matado millones de hombres y mujeres inocentes. En nombre de Dios de han quemado miles de mujeres en la hoguera. En nombre de la moral y las buenas costumbres se han asesinado a personas homosexuales. En nombre de la supremacía de los seres humanos en el reino animal se matan vacas, patos, hormigas, conejos, peces, cerdos… En nombre de la comodidad y la economía se destruye día a día el ambiente en que vivimos…
Ahora en nombre de la Vida, de esa vida que ya tiene 7 mil millones de personas que cuidar y proteger, se va a seguir permitiendo que mueran mujeres – madres, hijas, nietas, hermanas – que no quieren que su cuerpo sea el continente de lo que ellas seguramente no puedan llevar el contenido.
Gabriela Figueroa
Lic en Comunicación Social
Madre que quisiera dejarle a sus hijos un mundo sin tanta hipocrecía.
PD: Foto con mi amiga Mariana Caravajal, periodista especializada en Genero.

