Decir GRACIAS a todos los que se han sumado a la campaña de donaciones para nuestros hermanos Chilenos no es simple, es elevar la voz de nuestras intenciones más sanas y puras.
Vivimos en un Pueblo Solidario y esto nos compromete ante todos los llamados de las necesidades que abundan. Hoy por Chile. Siempre es por alguien.
Hay algo misterioso, o milagroso diría, en esto de ser solidario. Es la felicidad a dos puntas, de doble sonrisa, pues quien recibe se siente feliz por estar contenido, quien da se engrandece. Pero no es lo que damos lo que nos hace felices, es el sentimiento que nos invade al descubrirnos capaces de amar a un desconocido.
Ser solidario es haber aprendido el idioma silencioso del amor altruista: por el otro. Este es el camino a la AUTOTRASCENDENCIA, es lo único que nos hace sentir completos… después el alma ríe, fluye, se derrama en momentos de alegría sin explicación.
Ya ha quedado atrás la autorrealización como último peldaño en la pirámide de necesidades del hombre en busca de la felicidad. Solo cuando nos brindamos sin interés alguno encontramos el atajo de este mandato Divino: ser felices mientras vivamos.
Quien lo ha experimentado, que lo haga consciente y siga el sentimiento hasta lo más profundo, allí, a esos niveles del alma conocerá ese tesoro tan preciado y esquivo: La Felicidad.
La Madre Teresa de Calcuta dijo: “El milagro no es nuestra obra, el milagro es ser felices mientras hacemos”.
La respuesta es única, el AGRADECIEMIENTO en nombre de todos los que le dieron forma a este humilde envío para los chilenos.
Desde mi lugar de vecina, colaboradora literaria del Correveidile, y amiga de Adriana y Alberto, estas líneas para los que dijeron:¡ presente!.
Elisa Italia Maffezzini

