Muerte en el conventillo
A Evaristo Carriego
Primera anunciación de la muerte
Con sus lenguas y bombillas,
y su brillo, luz de alpaca,
viene la muerte cantando
y entra por las ventanas.
Filo. Temblor. Serpentina.
Sin rostro en el inquilinato,
a buscarlo entre sus cosas
viene la muerte cantando.
Por un callejón angosto
lo busca entre los bártulos.
Está el galán y las putas.
Y un perro durmiendo entre diarios.
Segunda anunciación de la muerte
Sobre la tarde hay crepúsculos
-remaches de cielos rasos-
y entre las cosas que hay, hay un hombre…
Entre las cosas un hombre soñando.
Con su bulto de olvidos y metales
al arrabal le han dado paso.
Y sin hallar ni siquiera su nombre,
al hombre la muerte sigue buscando.
En un cajón de papeles,
busca el puñal en su casa.
Ya viene por él y no hay gritos.
Sepulcros mellados de escarcha.
El encuentro
Silencio de adobes y aljibes
que miran con ojos fríos de agua.
Ya viene por él y está ausente…
Un charco de sangre en la cama.
Nicolás Sosa Baccarelli.

