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Cauces limpios, una responsabilidad compartida

Cauces limpios, una responsabilidad compartida

Cuando se anuncian tormentas intensas y se advierte sobre los efectos del Superniño, la prevención no puede quedar únicamente en manos del Estado. Cuidar los cauces y evitar que se conviertan en basurales es una tarea que nos involucra a todos.

Cada vez que se anuncian lluvias intensas, Mendoza vuelve a enfrentarse a una realidad que ya conocemos muy bien: el riesgo aluvional forma parte de nuestra geografía y exige prevención, planificación y responsabilidad. En este contexto, los pronósticos sobre el fenómeno El Niño, conocido como Superniño por la intensidad que se le atribuye, nos obligan a prestar especial atención a las medidas de protección. Y entre ellas hay una que parece sencilla, pero resulta fundamental: mantener limpios los cauces y no arrojar residuos en ellos.

El Gobierno provincial ha instado a los municipios a tomar los recaudos pertinentes frente a las tormentas que se esperan. Es un llamado necesario, porque la limpieza de canales, colectores y acequias, el mantenimiento de las obras de drenaje y la identificación de puntos críticos son acciones indispensables para reducir riesgos. Sin embargo, por más esfuerzos que realicen los organismos públicos, la prevención será insuficiente si la propia comunidad no asume su parte.

Lamentablemente, botellas, bolsas, restos de poda, escombros y otros desechos terminan con frecuencia en cauces y terrenos baldíos. Lo que para algunos egoístas puede parecer una manera rápida de deshacerse de la basura se transforma, ante una lluvia intensa, en un problema colectivo. Esa basura obstruye el escurrimiento del agua, agrava los anegamientos y contribuye a que una tormenta se convierta en una situación de peligro para viviendas, calles y personas.

En nuestro departamento, donde la cercanía de la montaña y la presencia de cauces naturales y artificiales hacen de la prevención una necesidad permanente, este compromiso es todavía más importante. No alcanza con que los organismos los limpien después de cada tormenta, Debemos entender, hoy más que nunca, que no debemos convertir los espacios destinados a conducir el agua en depósitos de basura y exigir que se mantengan en condiciones adecuadas.

Por supuesto, la responsabilidad ciudadana no exime al Estado de sus obligaciones. Los municipios y la Provincia deben garantizar tareas de mantenimiento, controles, información pública y respuestas oportunas ante los sectores más vulnerables. También es necesario que existan sanciones para quienes arrojan residuos de manera irresponsable.

Pero ninguna política preventiva puede sostenerse sin la participación de los vecinos. Cuidar los cauces es cuidar nuestras casas, nuestras calles y la seguridad de quienes viven a nuestro alrededor.

Y mantener limpios los cauces es una responsabilidad que no admite excusas: el agua es un fenómeno natural; que encuentre su camino obstruido por nuestra propia basura es un problema que debemos evitar.

Cauces limpios, una responsabilidad compartida

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