Taller de medicina natural
El reconocimiento de los alimentos que otorgan calidad a nuestra vida, aprender a seleccionarlos y a cocinarlos adecuadamente, los secretos de las plantas para mantener o recuperar la salud son algunos de los temas que se brindan en los talleres de la doctora Patricia Giner.
Y es que para esta médica, docente universitaria y socióloga “el alimento es uno de los pilares más importantes para la propuesta terapéutica que realizo”. Teniendo esto en cuenta y a pedido de sus pacientes, por lo menos dos veces al año la doctora formada en medicina natural por dos de los pilares de esta ciencia, Eduardo Alfonso y Jaime Scolnil, abre su casa y la convierte en aula para quienes quieran aprender el camino hacia una alimentación -y por añadidura una vida- saludable.
¿Estamos muy lejos de alcanzar el estándar de una alimentación sana?
Hoy existe mucha más conciencia en el mundo acerca de la «sana alimentaciòn», tal vez por la información masiva pero, paradójicamente, hay muchos más alimentos contaminados que antes debido a la utilización de fertilizantes sintéticos para el «mejoramiento» de las tierras.
En cuanto a nuestras costumbres alimenticias, debemos pensar que algunas de ellas estaban pensadas para un momento de la historia de la humanidad, donde el ser humano permanecía en mayor contacto con la naturaleza, con ritmos diarios distintos y, debido a la mayor actividad física, la posibilidad de transformar y eliminar material tóxico era más fácil de lo que resulta en la actualidad. Vivimos con nuestro sistema neurosensorio sobrecargado de estímulos que no alcanzamos a digerir, nuestra respiración es pésima -esto sin sumar la gran contaminación del aire-, lo que ingerimos no se encuentra en estado natural, dietas, dietas y más dietas, obsesión por las calorías, aditivos especiales para todos los alimentos envasados. Con ello creemos estar ingresando un plus de nutrientes que en realidad sobrecargan nuestro sistema orgánico de sustancias ajenas que el organismo tiene que reconocer y que, a la larga se transforman en sustancias morbosas y generadoras de muchas patologías. Por un lado queremos arreglar, pero desarreglamos….mucho fenómenos paradojales son los que tiñen los hábitos alimentarios.
¿Cuáles serían las reglas a seguir para cuidar nuestro organismo?
La sana alimentación se basa en: Incorporar diariamente la mayor cantidad de alimentos no procesados -verduras y frutas crudas-. Utilización de cereales: arroz integral, trigo -salvo celíacos-, centeno, cebada, mijo, maíz, avena arrollada. Ellos tienen un alto valor plástico y calórico, vitaminas y minerales. Completar la proteína de los cereales –albúminas- con leguminosas como lentejas, garbanzos, porotos, soja. Procurar que estos alimentos provengan de cultivo orgánico, o mejor aún de cultivo biodinámico. Las dietas deben ser guiadas por un profesional, porque, por ejemplo muchas personas, en el afán de adelgazar dejan de comer y esto a la larga trae una «vagancia» del metabolismo. Una malnutrición trae problemas metabólicos definitivamente.
Por contrapartida, ¿qué debemos evitar?
Los alimentos muy procesados. Las discusiones en la mesa. No comer si no se tiene hambre. Debemos masticar cuidadosamente. Conviene levantarse de la mesa con una ligera sensación de hambre. No beber líquidos durante las comidas, preferentemente.
¿Qué otras circunstancias debemos atender para alcanzar un estado saludable?
El proyecto de vida que vamos desarrollando desde que nacemos hasta que morimos, que durante los primeros años es sostenido por nuestros padres y luego es a nuestro cargo, se apoya sobre cuatro pilares muy importantes: 1. Nuestro pensamiento: no se puede digerir bien un alimento por más sano que sea, si estamos masticando rencores, broncas, malas intenciones. 2. Nuestra respiración: en condiciones normales no hacemos conciente la respiración. Un porcentaje de ella se realiza en forma automática y otro por la voluntad. En general nuestros pulmones trabajan por debajo de lo que debieran funcionar, entonces la incorporación de oxígeno es menor. Un déficit de oxígeno implica un déficit en la calidad de las funciones orgánicas. 3. Nuestra alimentación: tiene una importancia que trasciende el ámbito meramente físico químico. Debemos humanizar el alimento, hacerlo propio. Y ello implica una connotación también de orden espiritual. 4. Nuestro movimiento: es muy importante la actividad diaria, aunque más no sea, caminar, que también transforma nuestro pensamiento.
“El que entiende correctamente la alimentación, entiende el comienzo de la curación”. Rudolph Steiner
“Que tu alimento sea tu medicina”
Dijo Hipócrates hace 25 siglos. Y la doctora Giner, desde su orientación antroposófica, lo reafirma cuando sostiene que “los mismos factores que nos da la naturaleza para mantener la salud, sirven también para recuperarla cuando la hemos perdido” y asegura que “la naturaleza es infinitamente generosa cuando necesitamos su servicio dado que en el proceso de evolución del hombre y la tierra estamos estrechamente vinculados a la tierra, al agua, al aire, al calor, a los vegetales. Cada acción en su detrimento lesiona también la existencia humana. Cuando los seres humanos podamos comprender en profundidad este concepto seguramente estaremos en condiciones de desarrollar el verdadero amor hacia los demás porque habremos comprendido con seguridad, que la unidad está en todo lo existente”.
Según esta especialista “entre los factores naturales de curación, la dietoterapia ocupa el primer lugar por su fundamental importancia en el tratamiento de las enfermedades”.
Existen diferentes modalidades, siendo cada una la ideal para cada necesidad.
Pero esto ya es tema del próximo capítulo, que será en nuestra próxima edición del mes de abril. Aguante que ya seguimos, tenemos material para rato.
Regla de oro en nutrición: cuando los alimentos son muy procesados pierden la capacidad vital. Así, el organismo, lejos de vitalizarse, debe poner energía de sí en exceso para transformarlo. Desde el punto de vista terapéutico son preferibles los alimentos en estado natural.
Más información: patriciaginer@yahoo.com.ar
439 27 53

