InicioInfo generalEl agua y Mendoza

El agua y Mendoza

El agua y Mendoza

Por qué utilizar lechos percoladores

Por cuestiones de clima y suelo, en Mendoza, un terreno unifamiliar de 400 metros cuadrados no necesita cloacas, ni siquiera pozo séptico. Si, aunque usted no lo crea.

Sólo con un lecho percolador bien hecho -o lecho nitrificante– se puede regar jardines sin usar agua potable. Se trata de un sistema utilizado en el tratamiento de aguas residuales, especialmente para depurar materia orgánica. Son sistemas relativamente sencillos y pueden formar parte de plantas depuradoras municipales.

Es una opción ecológica para aprovechar las aguas grises -que son las utilizadas en los baños, cocinas, etc.- y utilizarlas para riego, y dejar de utilizar agua potable para regar el jardín como se hace ahora. Un despropósito en una zona de clima seco como el nuestro.

 

Control riguroso del uso del agua

En nuestra provincia existen muchísimos caudalímetros para el agua instalados, que miden el uso de agua potable, pero inexplicablemente no se leen. No se controlan.

Si, además, se pusieran caudalímetros en cada casa de Mendoza que registren y controlen el consumo, éste se reduciría al 30% del total de lo que es hoy. O sea, menos de la mitad del agua potable que hoy se consume.

La única forma exitosa para gestionar el agua es en manos privadas y con riguroso control de los abusos.

 

Qué hacer con el agua de las tormentas

Una buena opción para evitar riesgos aluvionales es construir pozos de absorción en los ríos secos o trampas de agua. Si se hicieran entre 100 y 120 pozos atrapa agua de 500m3 cada uno, casi no bajaría el agua de lluvias desde el pedemonte hacia los canales. El agua atrapada se infiltraría rápidamente hacia las napas subterráneas. Y no habría riesgo de aluviones ni inundaciones.

El Estado tiene tecnología y gente suficiente para hacerlos en un mes.

 

Urbanización ecológica del Pedemonte

María Magdalena Pérez Guilhou decía: “La urbanización del pedemonte es inminente e imparable, dada la calidad de vida que ofrece”, por la cercanía a la ciudad, por el aire puro que se respira, por estar en la base de la montaña, por las hermosas vistas y por la tranquilidad del lugar. Magdalena heredó un campo ocupado por más de 120 familias, que iban en aumento, y en vez de desalojarlas, optó por formar cooperativas y transformarlo en un pueblo. Hizo lo que pudo y fue una perseguida municipal.

Creo que al pedemonte hay que urbanizarlo ecológicamente para que todos los mendocinos podamos disfrutarlo..

 

Por Sergio de la Torre

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Must Read

spot_img