A fines de 1938 el Ejército Argentino terminó de construir el camino hasta el Manzano Histórico, en Tunuyán, sitio que rememora el día en que el General volviera cansado y enfermo de su gesta libertadora, siendo recibido por el Coronel Manuel Olazábal que, en su abrazo de amigo, le dio el saludo de la Patria.
Eso inspiró al por entonces inspector de Escuelas de la zona del Valle de Uco, , a realizar por primera vez el homenaje a San Martín en ese lugar histórico, el 17 de agosto de 1939.
Para ello convocó a docentes y alumnos, al Ejército asentado en Campo de los Andes, a representantes de la Iglesia y autoridades del lugar.
Esa fría y soleada mañana, el padre Perfecto Pérez, párroco de Tunuyán por aquellos años, ofició una misa de campaña que convocó una numerosa participación del pueblo y sus representantes; el Ejercito desfiló frente al viejo e histórico Manzano. Por su parte, el Dr. Scarabelli hizo llegar hasta el lugar un consultorio móvil, que resultó muy oportuno para asistir a los pequeños escaladores de los cerros aledaños.
“Nunca he olvidado haber sido testigo de tan importante momento, es por ello que lo quiero compartir con los lectores de Correveidile”, nos contaba hace unos años Quitita Ferreyra de Guillot, vecina del Barrio Cerro San Luis y, a la sazón, hija de aquel inspector de Escuelas emprendedor, Julio Cesar Ferreyra.

