jueves, abril 23, 2026
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Lo importante es la familia

Lo importante es la familia

Dr. Alberto Montbrun

Universidad Nacional de Cuyo

alberto.montbrun@gmail.com

 

Uno de los (peores) males que padece la política argentina es el nepotismo. Personas que son promovidas a cargos públicos por los líderes, no por su capacidad o su experiencia, sino porque son hijos, hermanos, amantes o cónyuges de los mismos. Todo se explica con la excusa: “-Bueno, ellos también son militantes”.

 

La historia del nepotismo se remonta a los propios orígenes de la humanidad y Argentina no es una excepción a su práctica y sus pésimos efectos. Steven Pinker, ese genio que tanto amamos, explica en “Tabla rasa. La negación moderna de la naturaleza humana” (Paidos, Iberia, 2003) que el nepotismo no es solo una cuestión cultural, sino que también factores biológicos y evolutivos explican su persistencia, a pesar de sus consecuencias negativas. Lo define como una tendencia profundamente arraigada en la naturaleza humana y señala también sus consecuencias devastadoras para gobiernos y organizaciones. Agrega que esta práctica afecta principios de igualdad de oportunidades y meritocracia. El nepotismo solo se puede contener o reducir a través de rigurosas normas legales de equidad, prácticamente inexistentes en nuestro país.

 

En lo que va de la democracia son muchos los casos que muestran este fenómeno de considerar el poder político como “patrimonio familiar”. Un caso que perdura, es el de los Saadi, en Catamarca. El patriarca de la familia, Vicente Leonides Saadi fue senador nacional en 1983, al mismo tiempo que su hijo Ramón era elegido gobernador de la provincia. En 1987, al no haber reelección en la provincia, Vicente padre pasó a ser gobernador y el pibe ocupó la senaduría nacional. En 1988 Vicente padre falleció y Ramón volvió a ser gobernador. ¿Pero y su banca en el Senado? Pues fue reemplazado por su hermana Alicia Saadi. Mientras tanto, Luis Saadi -el otro hermano de Ramón- fue diputado nacional. Luego del terremoto político del caso María Soledad Morales, gobernó la familia Castillo, radical, también sucesivamente el papá y el hijo. El clan Saadi vuelve al poder en 2011, con Lucía Corpacci Saadi, sobrina de Vicente y a quien sus asesores le aconsejaron ocultar su segundo apellido.

 

En La Rioja, donde la tradición de nepotismo es famosa desde siempre, el hijo del gobernador Quintela es actualmente presidente del ente provincial de energía, pero lo que es más criticable aún, es que la sobrina de Quintela, Karina Becerra -hija de Teresita, hermana de gobernador- es nada menos que miembro del Tribunal Superior de Justicia de la provincia.

 

En Tucumán, el tres veces gobernador José Alperovich (entre 2003 y 2021) promovió a su (entonces) señora esposa, Beatriz Rojkés de Alperovich primero a diputada nacional y después a senadora nacional, donde llegó incluso a la presidencia provisional del Senado. Problemas de esos que afectan a los matrimonios más unidos, hicieron que la señora de Alperovich se divorciara. ¿Qué pasó? Pasó que el líder del clan fue condenado a 16 años de cárcel efectiva -bueh, es una forma de decir, cumple domiciliaria en Puerto Madero- por haber abusado sexual, física y psíquicamente de una sobrina que trabajaba para él (y dale con los familiares). Una de las más firmes defensoras de la inocencia de Alperovich en el juicio, fue su hija Sara, directora provincial de la juventud y legisladora durante las gestiones de su papá.

 

Gerardo Zamora transcurre actualmente su cuarto mandato como gobernador de Santiago del Estero. En 2013, en función de una cláusula constitucional, no pudo presentarse a un tercer mandato consecutivo y debió esperar cuatro años. ¿Quién lo reemplazó? ¡Su señora esposa! Mientras tanto, Gerardo Zamora ocupó el cargo de senador nacional. En 2017, cuando volvió al cargo de gobernador, su señora esposa fue elegida nuevamente ¿adivine qué? ¡Sí! ¡Senadora nacional!

 

El Poder Judicial es otro ámbito en el cual el nepotismo campea a sus anchas, pero prevalece la discreción. Seguramente el caso más escandaloso es el del destituido otrora poderoso juez federal Bento, cuya esposa y dos de sus hijos eran funcionarios de los tribunales federales. También en Mendoza, en las próximas elecciones de octubre, tendremos dos candidatas del nepotismo: Silvia Cornejo, docente y de trayectoria en cargos burocráticos de la DGE y Griselda Petri, de quien no se tiene mayor información, salvo que es hermana de Luis Petri, que también es candidato. Todo parece indicar que los tres, hermanito y hermanitas, serán elegidos en las próximas elecciones.

 

Tal vez el caso más dramático de nepotismo que está pagando nuestro país sea el del presidente Milei y Karina, su hermana y “Jefe” de todo.  Es que ésta última aparece pegadísima con miembros de la familia Menem -un apellido impoluto, insospechado de cualquier relación con la corrupción- en los casos ya denunciados de provisión de seguridad del Banco Nación y coimas en la Agencia de Discapacidad, además de los temas de sobreprecios en lentes intraoculares y omisiones homicidas de la ANMAT. Si la investigación de los hechos progresa y Karina se tiene que ir ¿qué pasará con el país?

 

No lo sabemos ¡pero está claro que para la política argentina lo importante es la familia!

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