viernes, enero 30, 2026
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Vendimia y reclamos sociales

La vendimia, además de representar la fiesta popular por excelencia para los mendocinos, también -lo ha sido siempre- es un acto político.

Las autoridades provinciales muestran su mayor o menor prestigio o si se quiere su cuota de poder de acuerdo a quienes concurran a los palcos oficiales. Como, así también, las notorias ausencias dejan su mensaje. Para cualquier gobernador mendocino es un éxito mayúsculo contar con la presencia del Jefe del Ejecutivo Nacional sentado a su diestra durante la transmisión del espectáculo al país entero por televisión.

Este dato también lo manejan distintas organizaciones sociales, conscientes de que cualquier reclamo manifestado durante el desarrollo del evento tendrá una repercusión de gran magnitud.

Y marzo, recurrentemente, es un mes de reclamos sociales.

Comienzan las discusiones paritarias de diversos gremios para establecer las condiciones salariales de sus afiliados. Normalmente son los sindicatos docentes los que inician estas negociaciones, a los que hoy por hoy, se les ha ofrecido un sueldo de $ 2850. Pero este año particular, cualquier acuerdo salarial estará salpicado por el bochornoso aumento en sus dietas de los miembros del Congreso, que no se negociaron ni discutieron en ninguna paritaria. Sólo bastó con dos firmas y el silencio cómplice de la mayoría de los beneficiados.

Por otra parte, marzo significa también la primera evaluación de la casi recién inaugurada gestión de gobierno tanto provincial como municipal. Ambos tienen cuatro años por delante para cumplir sus promesas electorales.

El gobernador electo tiene varios temas en cartera que resolver. Para algunos temas ya se vislumbran planes concretos, como la construcción de viviendas a través de diversas vías. Para otros no hay respuestas claras. La minería metalífera a cielo abierto es una de ellas y se trata de una cuestión candente. Durante la campaña electoral se dio un incómodo paso al costado sabiendo que los reclamos socioambientales durante la gestión Jaque no cesarían.

Pero hay un evidente interés del gobierno nacional en que las provincias “mineras” terminen aceptando que las multinacionales -que en verdad no tienen patria ni bandera- exploten las riquezas del subsuelo. Sin dilaciones, Mendoza adhirió a la recientemente creada Organización Federal de Estados Mineros (OFEMI), obedeciendo las instrucciones de la Casa Rosada.

Autoridades gubernamentales que, apoyadas en la legitimidad que da el voto popular, desoyen el disenso.  Pero también deben tener en cuenta que existe la legitimidad de ejercicio, quizá la más importante, la que surge de la eficiencia y valoración de la gestión pública. Y en esto el consenso y la participación tienen mucho para ofrecer, incluso el mismo disenso, si lo consideramos como la base de nuevos consensos.

Hoy por hoy, el debate es qué desarrollo queremos: si solamente apuntamos al desarrollo económico o también pretendemos, como sociedad, un desarrollo sustentable de cara a nuestro futuro y al de las futuras generaciones.

Elaborar un modelo de desarrollo consensuado, habilitando canales de participación verdaderamente efectivos y que no queden sólo como adornos del discurso de los funcionarios, como ocurre generalmente, hacen a esa legitimidad de ejercicio. Cuando la participación de la gente es valorada y considerada un actor imprescindible en la gestión pública, es una de las voces sentada  a la mesa de decisiones.

En este caso la propuesta de aquellos que se oponen a la explotación de la megaminería pasa por buscar alternativas productivas para generar otro tipo de riquezas; por darle valor agregado a las materias primas y así apoyar a los productores rurales; por estimular variantes de producción, como la orgánica, de creciente demanda en los mercados nacionales e internacionales; fomentar y capacitar la gestión del turismo, apoyado en actividades deportivas y de aventura, por ejemplo.

Por esto es de esperar que todas las organizaciones que bregan por el cuidado del medio ambiente y en especial del agua, se hagan presente durante esta Vendimia,  para manifestarle pacíficamente a la Argentina y al mundo todo, su canto a la Vida. Ojalá nuestras autoridades escuchen la fortaleza de su reclamo, que es el reclamo de la Sociedad, no sólo de los ambientalistas. Y recuerden la obligación de los gobernantes de representar la voluntad popular que los sentó en sus sillones.

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