Una noche para la palabra y la memoria en la vieja Estación
A 50 años de la muerte del poeta y vecino Alfonso Sola González, Chacras de Coria lo recordó con música, poesía y árboles plantados como símbolo de una herencia viva, en uno de los primeros encuentros del flamante Centro Cultural Estación Paso de los Andes.

El poeta Teuco Castilla lee los poemas de Solá González y Maturo
Por Pepa Solá y Adriana Sayavedra
A pocos días de abrir sus puertas, el Centro Cultural Estación Paso de los Andes fue escenario de una noche cargada de emoción y sentidos compartidos. El pasado 20 de diciembre, vecinos, artistas y amigos se reunieron para rendir homenaje al poeta y escritor Alfonso Sola González, al cumplirse medio siglo de su fallecimiento. La propuesta, impulsada inicialmente por sus hijos, creció rápidamente gracias al entusiasmo de la comunidad chacrense, que hizo propio el recuerdo y lo transformó en celebración.
El encuentro tuvo como uno de sus momentos más significativos la plantación de dos árboles en el predio de la Estación, dedicados a la memoria de Alfonso y de la también escritora Graciela Maturo, su compañera de vida y madre de sus seis hijos. Ambos habían compartido durante años la vida cultural y artística en el hogar que juntos construyeron en la lindísima capilla del Cerro San Luis, el primer “barrio privado” de Chacras. Como el edificio no funcionó para su fin original, la pareja de intelectuales la compraron para habitar allí y desarrollar su plan familiar. De esa manera también devino en un “espacio cultural” que supo reunir a referentes de la literatura y las artes plásticas de mediados del siglo XX como Carlos Alonso, Sobisch, Tejada Gómez y Orlando Pardo, quien también vivía por acá. Otros visitantes ilustres fueron Manuel Castilla, Raúl González Tuñón, Jaime Dávalos o Leopoldo Marechal.
El homenaje
La ceremonia contó con la presencia del poeta salteño Leopoldo Teuco Castilla, quien puso voz a la evocación de la pareja con la lectura de sus poemas y palabras sentidas. Las acacias, plantadas con la participación de hijos y nietos, quedaron como promesa de sombra futura, de lecturas tranquilas y nuevos encuentros poéticos en el patio de la Estación, recientemente recuperada como espacio cultural y patrimonial.
La música fue otro de los grandes protagonistas de la noche. El guitarrista Juan Falú y la cantante Florencia Bernales viajaron desde Buenos Aires para sumarse al homenaje, junto a los músicos locales Beti Plana y Polo Martí. Tras presentar en el Centro Cultural Le Parc, el concierto “Coplas de la Tierra Nuestra”, todo el grupo se trasladó a la Estación, llegando con sus canciones al andén, donde guitarras, voces y poesía marcaron el inicio simbólico de una nueva etapa para el lugar.
Bajo los plátanos y al calor de un vino compartido, la Estación comenzó a escribir su nueva historia.
Momento maravilloso. La vieja y querida Estación revivió devenida en espacio cultural.
Los hermanos Solá: Cristóbal- Coco-, Julieta, Mercedes -Pepa- y Fernanda. Ausentes: Charito, que no pudo viajar y Tristán, fallecido.
Pepa y Fernanda plantan la acacia en homenaje a su madre, la poetisa Graciela Maturo.

