Primavera sustentable: nuestro compromiso con el mañana
Con la llegada de la primavera, la alegría vuelve a impregnarnos. La naturaleza florece, los colores y aromas se renuevan, y sentimos que el paisaje mendocino nos abraza una vez más. Los que nacimos o elegimos vivir en esta tierra sabemos que la cercanía de la montaña es un privilegio que debemos valorar y proteger. Cada brote verde, cada día templado, nos invita a disfrutar al aire libre y a reflexionar sobre el mundo que estamos construyendo.

Estos escenarios naturales que tanto disfrutamos no estarán mañana si no actuamos con responsabilidad. El daño ambiental no es un problema lejano: está aquí, afectando nuestra calidad de vida, nuestros recursos y nuestro futuro. Pero aún hay motivos para la esperanza. Si asumimos un compromiso serio con el cuidado del entorno, podemos revertir parte del daño que nuestro estilo de vida ha causado.
El primer paso es reconocer que el cambio empieza en lo cotidiano. No basta con admirar la naturaleza; debemos respetarla en nuestras acciones diarias. Evitar el derroche de agua, proteger los árboles, no arrojar basura en la vía pública y reducir el consumo innecesario son gestos simples, pero poderosos. Todavía hay quienes arrojan residuos desde el auto o talan árboles por cuestiones estéticas. Actitudes pequeñas, sí, pero con grandes consecuencias.
En lugar de mirar hacia otro lado, debemos educar —y dejarnos educar— en valores de austeridad, respeto y conciencia ecológica. Nuestros hijos merecen heredar un mundo viable, donde la vida no solo sea posible, sino también digna de ser vivida. Y para lograrlo, no hay fórmulas mágicas: se requiere constancia, compromiso y empatía.
Cada acción cuenta. Cada granito de arena aporta a un cambio mayor. Si todos, desde nuestro lugar, actuamos con coherencia y en un mismo sentido, podremos hacer de Mendoza un ejemplo de sostenibilidad y respeto ambiental.

La primavera nos recuerda que la vida siempre busca renacer. Hagamos que ese renacimiento también se vea reflejado en nuestra conducta. Que esta estación sea más que una celebración de colores y aromas: que sea el punto de partida de un compromiso verdadero con el planeta que nos da hogar.

