jueves, abril 2, 2026
InicioGenerales Minería, ambiente y futuro: el debate que divide a la comunidad

 Minería, ambiente y futuro: el debate que divide a la comunidad

En el centro de la escena

 Minería, ambiente y futuro: el debate que divide a la comunidad

Tras la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental para la explotación de cobre en Uspallata, se profundiza la polémica entre quienes ven en la minería metalífera una oportunidad de desarrollo y quienes advierten riesgos ambientales y sociales. Voces a favor y  en contra, desde la ciencia analizan el futuro de la actividad en la provincia.

Por Francisco Guerrero

En diciembre, la Legislatura Provincial aprobó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto San Jorge, para la explotación de cobre en Uspallata. Se trata de un paso muy importante para la minería metalífera en la región, pero que también genera polémica y movilidad social. Es que por un lado se encuentran los grupos interesados en el desarrollo de esta actividad, basados en una iniciativa que promete una inversión de 600 millones de dólares, la producción de 40.000 toneladas de cobre fino y generación de puestos de trabajo. Del otro lado se encuentran los que rechazan la minería metalífera, con la preservación del medio ambiente como estandarte y consideran que tales promesas de crecimiento y desarrollo finalmente no tendrán un impacto sostenido en la población donde está emplazado el proyecto. Correveidile entrevistó a dos representantes de cada posición y a un tercer especialista, con una opinión desde el punto de vista científico.

Eduardo Sosa es consultor free lance en eco-eficiencia y producción limpia. Es licenciado en Gestión Ambiental, ex titular de Oikos Red Ambiental, cargo que dejó cuando asumió como Jefe de Gabinete de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial, durante la primera gestión del gobernador Alfredo Cornejo. Roberto Zenobi habla a favor de la minería. Es ingeniero en minas, actividad que desarrolla en la actualidad, además fue director de Minería del Ministerio de Economía de la provincia y ex presidente de la cámara minera local.  Gabriel Cabrera da su punto de vista, desde el lado científico. Cabrera es ingeniero industrial de la UNCuyo. Trabajó 44 años como glaciólogo en el IANIGLA, monitoreando glaciares y ambiente periglacial en los Andes, Patagonia y Antártida.

 

Eduardo Sosa

 

¿Nos podés dar las razones por las que te oponés a la actividad minera metalífera?                                                 

 

-Me opongo a este modelo minero metalífero a gran escala, por una serie de razones ecológicas, sociales, económicas y también políticas, que son largas de explicar, pero intentaremos resumirlas. Básicamente este modelo no trae desarrollo a los pueblos de esta región del mundo. Puede ser que en Canadá o en Australia puedan funcionar mejor, no lo sé, me gustaría saberlo, pero en estas regiones, donde los gobiernos son tan débiles, las democracias son tan débiles, y la clase política tan poco preparada para administrar los recursos de un país o de una jurisdicción, la desproporción que implica el establecimiento de una minera grande frente a nuestros gobiernos, impide cualquier capacidad de control y genera espacios donde puede darse la corrupción y otros fenómenos no deseados.

En el tema ecológico, mi preocupación es la calidad del agua, sobre otros factores, la biodiversidad y más allá de las cuestiones sociales, que implica traer un modelo así a nuestro territorio. Esto ya lo estamos viendo en Uspallata: hay una diáspora, una polarización enorme de la sociedad en torno a este tema.

 

-¿Estás de acuerdo con el desarrollo de otro tipo de minería?                                                                                                            

-Sí, estoy de acuerdo: la de tercera categoría, que muy pocos la nombran aquí, pero sí es un verdadero motor de desarrollo económico para Mendoza. La de tercera categoría es la de los materiales de construcción, las rocas industriales, tienen un mercado enorme a nivel nacional y regional. Es una actividad que posee en la mayoría de los casos capitales nacionales, es decir que son capitales que no se van. Genera muchos puestos de trabajo, el desafío es la formalización de esos puestos de trabajo. En la gestión de Macri se realizó un estudio de la cadena de valor minero y ahí se vio que los puestos generados por la minería no metalífera eran prácticamente los mismos que la minería metalífera. Y en vez de estar concentrados en 10 o 12 empresas, participaban cerca de 700 compañías que son de menor tamaño y hacen que ese ecosistema de cadena de valor sea más estable. Comparten el territorio con otras actividades y eso permite que florezcan en torno a la actividad minera, incluyendo la cadena de proveedores.

Argentina tiene una actividad minera de tercera categoría muy importante y Mendoza tiene recursos muy valiosos para participar de este proceso. La provincia que más factura en el país por este tipo de minería no está en la cordillera y es la provincia de Buenos Aires, especialmente el complejo de Tandil. El gran desafío nuestro es dejar de enviar la roca a esos centros y generar valor agregado.

 

-¿Está en juego el futuro ambiental con la aprobación  de los proyectos mineros y la exploración en zonas periglaciales?  

 -Si, sí.  Considero que está en juego el futuro ambiental de la región con la aprobación de los proyectos en Malargüe, como distrito minero, porque en la cuenca del río Grande está el 90% de los glaciares de la Zona Sur de la provincia.

Hay numerosos proyectos exploratorios, que hoy pueden ser de menor escala, pero a esas empresas que les han aprobado la exploración jamás han presentado escritos que expliquen dónde van a explorar dentro de las 10.000 hectáreas de concesión promedio que se les ha dado. No sabemos si van a cavar en zonas donde no hay glaciares o en ambientes peri glaciales. Pero con el sólo hecho de la etapa inicial exploratoria, con la construcción de caminos, perforaciones y calicatas, hay un riesgo ambiental significativo si esto no se hace con un fuerte control del Estado.

 

 

Roberto Zenobi

-¿Por qué hay que desarrollar la minería metalífera en la provincia?

-Mendoza no tiene que inventar nada, no tiene que hacer una ampliación de la matriz productiva. En realidad, Mendoza tiene que recuperar su matriz productiva, esta matriz era básicamente minera. En la mitad del siglo XX, los hornos de Casale, por ejemplo, estuvieron funcionando como los del Nihuil, los Malargüe. Cuando aparece la industria electro intensiva, que era toda una novedad, como lo es hoy la industria de los autos eléctricos, la provincia tenía recursos de azufre muy importantes. Durante la Segunda Guerra Mundial, exportamos azufre y también hierro. Por ejemplo, Hierro Indio empezó a trabajar en la Segunda Guerra Mundial, es decir que no estamos inventando cosas nuevas, se están usando las cosas viejas.

Mendoza ha sido minera siempre, en segunda y tercera categoría es minera. Es la principal productora de talco, de bentonita, producimos cementos, yeso. Lo que hay que recuperar es la minería metalífera. Cuando esta minería se desarrolló, en los años 70-80, la mina Huemul, en Malargüe, fue la mina que proporcionó el uranio para que el país pusiera en marcha su plan nuclear. Y la planta está a dos kilómetros y medio de la plaza principal de la ciudad de Malargüe. Esto hoy está remediado bajo normas internacionales. Es decir que si queremos cuestionar la actividad minera pasada, lo único que se puede criticar son los pasivos visuales que han quedado en todos estos lugares, como los hornos de Carbometal. Si esto ya lo hicimos, con otras tecnologías, otras condiciones laborales, ¿por qué no se puede hacer hoy, que es mucho más segura?

 

-¿Existen riesgos de contaminación  y vuelcos en el río Mendoza?

-Vos antes dosificabas un producto químico con una pipeta y con tu yema del dedo regulabas las gotitas que caían en el frasco de ensayo. Hoy se pueden medir partes por millón. Dosifico productos químicos en partes por millón. Esto significa que cuando hablo de 4 ppm, estoy echando 4 litros de un producto, que puede ser ácido, cianuro, etc. en 10.000 litros de agua y lo puedo medir con gran precisión.  ¿Puede ocurrir un accidente? Sí, por supuesto, pero los niveles de control de procesos son mucho más eficientes. Ante un descuido de una variable, los controles inmediatamente bloquean los procesos, se hacen estancos. Hay un montón de alternativas que antes no se usaban y hoy son corrientes en la industria. Frente a un accidente, uno se va a enterar mucho antes y que ocurra uno, es menos probable que hace 5 años y menos probable que hace 10 años atrás. Hoy se mide en milésimas de segundo. Estamos opinando con un pensamiento antiguo.

Otro slogan que quiero desterrar es la «minería a cielo abierto». Hoy, el 80-90 por ciento de la minería que se hace en Mendoza es a cielo abierto (caliza, bentonita, áridos, etc). ¿Y por qué no la metalífera a cielo abierto?. Se oponen al uso de las sustancias químicas «no al ácido sulfúrico y al cianuro». Perdón, pero en el Parque Industrial de Las Heras están fabricando baterías con ácido sulfúrico. Entonces, si yo pudiese traer el mineral de San Jorge y meterlo en el Parque Industrial de Las Heras ¿por qué me van a decir que no puedo usar ácido sulfúrico? Acá hay otro error conceptual de fondo: estamos cuestionando una actividad que es lícita, que está respaldada por leyes, con profesionales idóneos, un ingeniero en minas, un geólogo, un químico, etc. y mezclamos la minería con proceso industrial, que es otra cosa. En minería yo no voy a usar ácido sulfúrico, pero si lo voy a utilizar en el proceso industrial.

 

-¿Están garantizados los controles tanto desde la empresa como del Estado?

-No, yo no puedo asegurar los controles, porque depende de las personas. Lo que sí puedo decir a mi criterio es que la «vacuna» que nosotros tenemos es que las empresas que desarrollen estos proyectos de alto impacto, y que potencialmente son mal vistos, tienen que ser empresas que coticen en bolsa. Esto es porque si yo como empresa me equivoco y genero un derrame, las consecuencias se pueden ver en la caída de las acciones de la empresa en cinco segundos y pierden millones de dólares por un error mío. El control vos lo podés exigir, le podés dar todos los instrumentos, pero no sé cuan eficiente puede ser. Sé del castigo que puede recibir una empresa si genera un problema ambiental, un conflicto social. Eso si se castiga.

 

-¿El desarrollo de la minería tendrá un impacto económico en la región?

-Las empresas que van a invertir en este proyecto, primero lo van a hacer en base a la legislación nuestra. Si esos recursos te dejan o no recursos, no es un problema de la minería, es responsabilidad del que administra el recurso, que lo concede.

Reitero, tenemos que separar minería de proceso industrial y generarle valor agregado al producto original. Porque un pedazo de una roca con 40-50 por ciento de hierro está bueno, pero si a ese material no lo transformo en una varilla de hierro o en un acero, no me sirve. Y en este proceso estoy generando trabajo, desarrollo, posibilidades de crecimiento.                                                                                            El desarrollo no depende de la industria, sino de quien gobierna, el hecho de que hoy se está en contra de la minería, no es culpa de esa gente, si no del que administra: el Estado. Si vos a la gente no la educás, no le enseñás, le mostrás esta tecnología y parte de la forma de trabajo, es una mala praxis del Estado. En mi gestión -director de Minería-, desde mediados del 22 hasta diciembre de 2023, elevé cuatro proyectos a la Legislatura y no hubo manifestaciones. Les explicamos a la gente y a los legisladores lo que íbamos a hacer y perforamos Hierro Indio, Cerro Amarillo y tres proyectos más.

 

 

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Must Read

spot_img