


Sobrepeso y Artrosis: una relación que no podemos ignorar
El sobrepeso y la artrosis son dos problemas de salud que cada vez afectan a más personas, y aunque solemos pensarlos por separado, están íntimamente relacionados.
En Argentina mas del 60% de los adultos tienen exceso de peso y 41% de niños y adolescentes. Mientras que en Estados Unidos el 75% de los adultos tiene sobrepeso.
El exceso de peso no solo impacta en nuestra calidad de vida y en la percepción de nuestro cuerpo, sino que además se convierte en un factor determinante en la aparición y progresión del desgaste articular (Artrosis).
La artrosis es una enfermedad crónica que afecta las articulaciones, provoca el deterioro del cartílago articular, tejido encargado de recubrir los extremos óseos.
La artrosis afecta al 75% de las personas con sobrepeso, siendo el doble de mujeres que hombres. 400 grs de sobrepeso aumentan entre 3 a 5 veces la carga de una articulación.
SUBTITULO: Cuando los kilos pesan más de lo que creemos
El sobrepeso no aparece de un día para otro. Se va instalando lentamente, producto de una combinación de factores: la alimentación, el sedentarismo, los cambios hormonales, la predisposición genética y también el estrés que tantas veces nos lleva a comer sin hambre real.

En las mujeres, hay etapas críticas en las que el cuerpo tiende a acumular más grasa: la adolescencia, los embarazos, la menopausia. Cada una de estas fases está acompañada de variaciones hormonales que, si no se acompañan de hábitos saludables, pueden derivar en un aumento de peso difícil de revertir.
El exceso de tejido adiposo no es solo “energía almacenada”. Hoy sabemos que la grasa funciona como un órgano metabólicamente activo: produce sustancias inflamatorias (llamadas citoquinas) que afectan al organismo en su conjunto. Esto significa que el sobrepeso no solo “se ve” en la balanza o en el espejo, sino que repercute en la salud cardiovascular, metabólica, reproductiva y, como veremos más adelante, en la salud de nuestras articulaciones.
Uno de los puntos preocupantes es que el sobrepeso también influye en la autoestima y en el bienestar emocional. Muchas personas sienten que los kilos de más son un obstáculo para la actividad física, para las relaciones sociales e incluso para la intimidad de pareja. Así, se entra en un círculo difícil: menos movimiento, más kilos, más dolores.
Por eso, desde la ginecología integral y funcional, promovemos un enfoque global: acompañar a la persona en el manejo del peso no solo desde la dieta o el ejercicio, sino también teniendo en cuenta sus hormonas, su descanso, su estado emocional y su contexto de vida. Porque el sobrepeso nunca es un simple “comer de más”: es el resultado de una suma de factores que deben ser comprendidos y abordados con empatía y ciencia.
El precio que pagan nuestras articulaciones
Si pensamos en las articulaciones como bisagras que permiten mover nuestro cuerpo, es fácil entender lo que sucede cuando deben soportar más peso del que fueron diseñadas para llevar. Cada kilo extra que cargamos en la balanza se multiplica en las rodillas, caderas y columna, que soportan la presión de manera constante.
La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago, ese tejido que recubre los huesos y permite que se deslicen sin fricción. Cuando el cartílago se daña, aparecen el dolor, deformación, la rigidez y la dificultad para movernos con normalidad.

El sobrepeso acelera este proceso por dos vías:
- Mecánica: el exceso de peso genera un mayor desgaste en las articulaciones de carga, columna, cadera, rodilla y tobillo. Por ejemplo, se calcula que al subir escaleras la rodilla soporta hasta cuatro veces el peso corporal. Esto significa que una persona con 10 kilos de sobrepeso somete a sus rodillas a 40 kilos adicionales en cada escalón.
- Inflamatoria: las sustancias liberadas por el tejido graso aumentan la inflamación en todo el cuerpo, incluidas las articulaciones. Es decir, no se trata solo de “peso extra”, sino de un entorno biológico que favorece el daño articular.
Los síntomas más frecuentes de la artrosis son dolor, de tipo mecánico -empeora con el movimiento y mejora con reposo-, rigidez matinal, dificultad para caminar, inflamación y, en etapas avanzadas, deformidad, limitación al desplazamiento y a las acciones del diario vivir. Siendo la consulta tardía.
La buena noticia es que se puede prevenir o al menos enlentecer la evolución de la artrosis. Mantener un peso saludable es una de las medidas más efectivas, junto con la actividad física regular y adaptada a cada edad. Los ejercicios que fortalecen los músculos, como caminar, nadar o andar en bicicleta, ayudan a descargar a las articulaciones y a mejorar su función.
En casos en que la artrosis ya está instalada, existen tratamientos médicos como, antiinflamatorios, anti artrósicos, plasma rico en plaquetas, ácido hialurónico y quirúrgicos como infiltraciones, cirugías mínimamente invasivas y los llamados reemplazos articulares.
Siempre será mejor evitar que el daño avance. Y en ese sentido, el control del peso es una de las mejores medicinas preventivas.
Conclusión: un trabajo en equipo con nuestro cuerpo
El sobrepeso y la artrosis son dos caras de un mismo problema que combina estilos de vida, biología y hábitos de salud. Entender cómo se relacionan es fundamental para tomar conciencia y prevenir complicaciones que deterioran nuestra calidad de vida.
Cuidar el peso no es solo una cuestión estética: es una inversión en salud, movilidad e independencia futura. Nuestras articulaciones son las que nos permiten movernos, trabajar, disfrutar del deporte o simplemente caminar sin dolor. Darles menos carga y menos inflamación es darles más años de vida útil.
Por eso, el mensaje final es claro: mantener un peso equilibrado y una alimentación adecuada, actividad física acorde a la edad, rehabilitación y terapia física, educación e información, acompañamiento de la enfermedad por parte de profesionales involucrados en la problemática.

